“Se trata de un BP renovado, centrado en negocios de alta rentabilidad para impulsar el crecimiento y mejorar el rendimiento”, señaló el CEO, Murray Auchincloss, al presentar el nuevo plan estratégico de la compañía.
Resultados flojos de BP y presión inversora
El cambio de estrategia llega tras un año difícil para BP. En 2024, la petrolera registró un beneficio atribuido de apenas 381 millones de dólares, una caída del 97% respecto al año anterior. El beneficio antes de impuestos se desplomó un 71,4%, quedando en 6.782 millones de dólares, mientras que los ingresos totales descendieron un 8,6%, hasta 194.629 millones de dólares estos números, la presión de los accionistas se hizo sentir.
Recientemente, Elliott Investment Management, fondo activista con un 5% de participación en la empresa, demandó una revisión del negocio y mayores retornos. Este escenario llevó a la compañía a repensar su enfoque en renovables, que hasta ahora no han generado el nivel de rentabilidad esperado .
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BP reducirá drásticamente sus inversiones en energías renovables y destinará mayores recursos al petróleo y gas.
"BP no puede permitirse destinar grandes sumas a negocios que aún no son altamente rentables”, explicó un analista del sector energético consultado por The Wall Street Journal.
Más petróleo y gas, menos transición energética
BP ajustó su hoja de ruta con un claro énfasis en su negocio tradicional de hidrocarburos. Según los planes actualizados, la empresa proyecta una producción diaria de 2,3 a 2,5 millones de barriles equivalentes de petróleo para 2030.
Como parte del ajuste, BP también planea vender activos por 20.000 millones de dólares hasta 2027, incluyendo su participación en Lightsource BP (energía solar) y la posible desinversión en su negocio de lubricantes Castrol .
El giro estratégico de BP se enmarca en una tendencia más amplia dentro del sector. Otras petroleras como Shell y Equinor también han reducido sus inversiones en renovables, en parte debido al respaldo del presidente de EE.UU., Donald Trump, a la explotación de combustibles fósiles .
Un cambio sustancial
Si bien la reorientación de BP busca mejorar la rentabilidad en el corto plazo, la reducción de inversiones en renovables podría generar desafíos a futuro. La compañía mantiene su objetivo de cero emisiones netas para 2050, pero el menor foco en transición energética podría hacer que ese compromiso se vuelva más difícil de cumplir .
Además, el contexto regulatorio es volátil. La Unión Europea y el Reino Unido mantienen estrictas políticas de descarbonización, lo que podría generar mayores costos para las petroleras que posterguen su transformación.
En el sector energético, la pregunta es clara: ¿priorizar la rentabilidad inmediata o seguir apostando a la transición, aun con riesgos financieros? BP ha elegido la primera opción, al menos por ahora.