Un escalón por debajo estuvieron Estados Unidos y Perú con subas de nafta en torno al 45%, y más atrás la mayoría de los europeos, Chile, Argentina, China, Corea y Australia con números algo mayores al 20%.
Casos atípicos: bajas de precios y aumentos moderados
Un caso que se destacó en sentido inverso fue el de Colombia, donde incluso cayó el precio del combustible. Lo mismo sucedió en Bolivia, mientras que otros países como Uruguay, Brasil, España e Italia tuvieron subas de apenas entre el 4% y el 7%.
Los aumentos más grandes se dieron en el gasoil con extremos como los de Myanmar o Lagos con subas de hasta el 150%. También estuvieron en ese lote Estados Unidos con el 58%, Perú con el 65%, Chile con el 46% y Australia con el 55%.
Un análisis interesante que explica el porqué de estas diferencias lo hizo la consultora Economía & Energía, donde distinguieron las principales medidas de cada país en materia de intervención. En Asia, China fijó precios máximos; Japón liberó reservas, empezó a usar más carbón y subió sus subsidios; y Corea del Sur estableció un fondo para dar apoyo financiero a la refinerías.
Europa y América Latina: impuestos, subsidios y congelamientos
En Europa, Francia también puso topes de aumentos; Italia y Alemania redujeron los impuestos a los combustibles por dos meses; y el Reino Unido aplicó una asistencia focalizada a hogares que utilizan derivados del petróleo para calefacción. En América Latina, Brasil aumentó las retenciones a la exportación de crudo y Colombia directamente hizo un congelamiento.
A nivel global, Estados Unidos acordó liberar 172 MMbbl de petróleo de la Reserva Estratégica de Petróleo, flexibilizó regulaciones ambientales, y suspendió temporalmente la Ley Jones (establece que el transporte de mercancías entre puertos del país debe realizarse en buques construidos y operados en EEUU) por 60 días para reducir costos logísticos.