GNL

El rumbo de Europa: hacia una geopolítica del GNL exacerbada

Los planes en el viejo continente para reducir su dependencia del gas ruso incluyen la diversificación de sus proveedores.

Francia protegió a los consumidores de las subas de los precios de la energía al imponer un límite de 4% a los aumentos de las facturas en 2022; en Bélgica el gobierno pidió a los ciudadanos que bajen la calefacción por dos grados y lanzaron ayudas de 100 euros para compensar las alzas; España anunció que bajaría las tarifas de conexión; en Alemania, donde la inflación subió al 7,3% (nivel máximo de 41 años), se han implementado recortes de impuestos específicos y un subsidio de 300 euros para compensar las alzas de precios de la energía para los consumidores. Y así la lista de medidas podría continuar y surgen cientos de ejemplos de cómo se prepara el Viejo Continente para los tiempos que vienen.

Las llamadas de atención y las medidas obviamente no son en vano. Son apenas ejemplos de cómo la Comunidad Europea encara la puesta en marcha de la sanción más fuerte que impuso a Rusia tras su invasión a Ucrania: bajar el consumo de gas ruso en dos tercios para finales de este año.

Previsiblemente el shock será tremendo no solo para los ciudadanos (y sus bolsillos) sino para la demanda mundial de Gas Natural Licuado (producto que no requiere gasoductos porque puede transportarse en buques cisterna). Los analistas de la consultora Rystad Energy, con sede en Noruega, estiman que la oferta superará los 26 millones de toneladas para finales de 2022.

”Al evitar el gas ruso, Europa ha desestabilizado todo el mercado mundial de GNL, que comenzó el año con un equilibrio precario después de un tumultuoso 2021”, indican los analistas desde Noruega.

El reporte de Rystad Energy levanta una bandera de alerta sobre la inminente escasez de GNL y señala que “se hizo evidente el pasado mes de marzo cuando la UE anunció que iba a aumentar las importaciones de GNL en 50 bcm (mil millones de metros cúbicos) con respecto a 2021”. “El escenario está preparado para un déficit de suministro sostenido, precios altos, volatilidad extrema, mercados alcistas y una geopolítica del GNL exacerbada”, agregó.

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Miembros de la unidad de voluntarios extranjeros que lucha en el ejército ucraniano toman posiciones, mientras continúa el ataque de Rusia a Ucrania, en Severodonetsk, región de Luhansk Ucrania 2 de
Miembros de la unidad de voluntarios extranjeros que lucha en el ejército ucraniano toman posiciones, mientras continúa el ataque de Rusia a Ucrania, en Severodonetsk, región de Luhansk Ucrania 2 de

Los datos son contundentes. Entre febrero y abril, Europa (incluido el Reino Unido) importó 28,2 millones de toneladas de GNL, lo que supone un aumento del 29% respecto al mismo periodo del año anterior. Francia y España fueron los mayores compradores, de acuerdo a los datos de la consultora Independent Commodity Intelligence Services.

Los precios de referencia de los futuros del gas en Europa se sitúan actualmente cerca de los 30 dólares MMBtu –desde el récord de 67 dólares de marzo–, pero podrían dispararse por encima de los 100 MMBtu si Rusia cortara repentinamente sus entregas de gas por completo, como ya ha hecho con Polonia, Bulgaria y Finlandia, agregaron.

En este contexto, todo parece indicar que los próximos tiempos estarán signados por la demanda competitiva y los precios en suba. Un informe de Deutsche Bank alerta: “Una mayor parte de la demanda y la oferta del GNL […] se basa en contratos a corto plazo o flexibles o en el mercado al contado. El precio decidirá a dónde va el GNL”.

Por otro lado, la prevista mayor demanda generó una verdadera avalancha de proyectos de GNL nuevos o reactivados que intentan aprovechar la urgente necesidad que tiene Europa de esta fuente de energía, incluida Alemania, que todavía obtiene el 35% de su gas importado de Rusia. Así, la mayor economía europea ha anunciado planes para construir dos terminales de recepción del gas natural licuado y la empresa energética alemana RWE está a punto de firmar un acuerdo de suministro de 15 años con el productor estadounidense de GNL Sempra.

“Aunque el aumento de la demanda ha estimulado la mayor avalancha de nuevos proyectos de GNL en todo el mundo en más de una década, los plazos de construcción hacen que el alivio material sea improbable solo después de 2024”, concluyó Rystad Energy.

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