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Todos los ojos puestos en el precio del GNL

El país tiene que pensar qué ocurrirá con el valor de los cargamentos de GNL este año, además de acelerar los bloques de gas y diversificar la matriz para no tener sobresaltos energéticos.

Uno de los escenarios que más tendrá en vilo a la política energética este año es el precio del gas natural licuado (GNL), un recurso clave para cubrir el abastecimiento en el país durante el invierno, cuando se requiere un volumen adicional. Es que en el Hemisferio Norte se registraron valores de alrededor de u$s 30 por millón de BTU y la semana pasada llegó a u$s 39, por lo que los tiempos de cargamentos baratos podrían dejar de regir en este 2021.

¿Qué ocurre del otro lado del Pacífico? La demanda se mantuvo pese a la crisis que provocó la pandemia del COVID-19, en especial en los mayores consumidores como China. De hecho, el gigante asiático también se abasteció de petróleo crudo aprovechando los bajos precios que se registraron en el primer semestre del 2020.

Integración Energética Argentina (IEASA, la ex Enarsa) contrató a mediados del año pasado una serie de cargamentos a u$s 2,87 por millón de BTU, un récord de precios bajos en los últimos doce años según comunicó la propia compañía en su momento.

Sin embargo, las autoridades argentinas tendrán que prestar fuerte atención a la evolución de los precios y evitar que las importaciones de GNL se conviertan en un dolor de cabeza para las alicaídas reservas del Banco Central. Si bien se espera una baja de precios para el momento donde cae el consumo en el Norte, todavía es una incógnita saber cuál será el piso en el momento de más consumo del país.

“La Argentina tiene que darles continuidad a las licitaciones, otorgarles una mayor previsibilidad a los inversores y pensar en el 2022, y también consensos de mecanismos de contratación de gas para el largo plazo”, dijo Mauro Chávez, experto en temas de gas y GNL para Wood Mackenzie ante una consulta de +e. “Además, tiene que planificarse un gasoducto y las expansiones necesarias para atender la demanda doméstica, tanto de Buenos Aires como del Litoral y del norte del país. Esto se va a necesitar si en el futuro sigue declinando la producción de Bolivia”, agregó.

Además de los vehículos, la industria marítima, cargueros y barcazas están con procedimientos ambientales más estrictos en sus combustibles. El GNL tiene una oportunidad para ocupar esos mercados, en particular con el crecimiento que puede otorgar a la producción el shale gas de Vaca Muerta.

Las cuestiones ambientales son cada vez más prioritarias en los gobiernos y las propias empresas. Las productoras están observando esto para no quedarse atrás, apostando al gas natural como el combustible de la transición.

Es sabido que la Argentina necesita GNL para los picos del invierno. Escobar, uno de los puertos con zona de licuefacción, se encuentra clausurado actualmente. Además, en enero hay cortes preventivos para mantenimiento en los yacimientos de la Cuenca Austral. La producción debería ser constante, tal como propone el Plan Gas.Ar, y establecer acuerdos de exportación en firme ininterrumpibles. Solamente así podría volverse a pensar en la Argentina exportadora de gas.

En el país hay recursos para ponerlos a producir, el sueño exportador como gran jugador del GNL todavía está lejos. Las aspiraciones son a baja escala: acuerdos eventuales de abastecimiento con plantas modulares, el suministro al parque automotor con GNC y GNL, y los gasoductos virtuales para llevar el gas a zonas alejadas.

Fuentes consultadas por +e indicaron que si Argentina quiere ser exportadora de gas, necesita infraestructura e inversiones en upstream. Solamente un gasoducto troncal no es suficiente.

El GNL es un “estabilizador de la macro”: permite hacer un uso eficiente de la infraestructura existente, le da flexibilidad al suministro y contribuye al desarrollo, como se busca por estos tiempos con el Plan Gas.Ar, a los proyectos en yacimientos gasíferos como los de Vaca Muerta.

“Tenemos clientes que usan nuestro barco como garantía de suministro. Otros que lo usan para el pico del invierno o del verano. Es una garantía para el sistema y para asegurarse ante alguna disrupción”, indicó Gabriela Aguilar, vicepresidente para América del Sur y Country Manager para Argentina de Excelerate Energy. “El GNL es un complemento para el equilibrio de la balanza energética”, apuntó la referente de la compañía.

Entre 2008 y 2020, las terminales de regasificación de Bahía Blanca y Escobar permitieron ahorrar alrededor de u$s 13.000 millones. El GNL es una alternativa más amigable con el ambiente en comparación con la quema de diésel para satisfacer la demanda doméstica cuando los tiempos apremian. El GNL evitó la emisión de 35 millones de toneladas de CO2.

GNL Terminal Bahrain.jpg

Mercados: Brasil, Chile y ¿Bolivia?

Hay sectores políticos y empresarios con gran interés en llevar el gas de Vaca Muerta hasta Brasil. Además, está abierta la puerta para proveer a Chile, un histórico comprador. Pero en el último tiempo se suma una nueva ventana. ¿Podría Bolivia ser un comprador o hacer intercambios con la Argentina ante el declino de la producción en el altiplano?

El gobierno de Luis Arce firmó la adenda de suministro de gas para la Argentina a un precio de u$s 4,82 por millón de BTU y de u$s 4,75 si hubiera producción adicional. En invierno, el precio se elevará hasta u$s 5,10 y sería de u$s 4,90 si se inyecta producción adicional. El gobierno boliviano ha visto una reducción de su producción y por eso está, en la actualidad, en condiciones de abastecer a la Argentina por 14 millones de metros cúbicos por día en el invierno de 2021.

Hay una posibilidad de alcanzar nuevos mercados con la producción del país. Incluso podría revertir el flujo a Bolivia como parte del equilibrio regional y la solidaridad entre los países vecinos. Incluso, la Argentina ha comprado electricidad de las renovables de Uruguay y se evaluó la chance de traer gas de Chile.

La integración regional sería clave para aprovechar los enormes recursos de Vaca Muerta.

Complejo Shell de GNL.jpg

Un complemento para Vaca Muerta

  • Una estrategia en el mundo. Incluso los grandes países que producen gas y petróleo tienen medidas tomadas vinculadas a la licuefacción para exportar, importación y regasificación como garantía y cubrimiento de los picos.
  • Evitar la quema de diésel. La importación de GNL podría reemplazar la quema de combustible diésel para suplir la escasez, que no solamente es más contaminante sino que también le resulta más al país.
  • Plan Gas.ar. Con el objetivo de desarrollar a todas las cuencas gasíferas, el Plan Gas apunta de manera particular a Vaca Muerta, sus enormes recurso y las inversiones que viene generando en el sector shale.
  • Atención en el frío asiático. El GNL bate récords históricos de precios por la ola de frío en Asia, donde se llegó a pagar más de u$s 39 el millón de BTU. Toda una alerta para hacer las proyecciones de precios en el 2021.
  • Precios internacionales. En la actualidad, la atención principal tiene que estar en los valores del GNL que se pagan en el hemisferio norte. En 2021 se terminaría la época de los precios baratos del gas licuado.

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