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Martínez: "Vamos rápidamente a una suba de la producción"

El secretario de Energía habló con +e de las chances exportadores del gas y del petróleo, del barril criollo y del plan para sumar 200.000 usuarios residenciales.

El secretario de Energía de la Nación, Darío Martínez, afirma que Sudamérica le ofrece alguna chance al gas de Argentina y por eso busca promover un preacuerdo con Brasil. La idea es saber qué tan posible es hacer ese tendido de transporte de gas que permitiría un salto de escala. “Siempre se empezó al revés. Primero hay que ver si los costos son factibles y si hay un interés del sector industrial brasileño. Vamos a indagar con el gobierno brasileño qué tan posible es”, dice Martínez, en un diálogo con +e, en el que da su visión respecto del impacto del Plan Gas 4, habla del barril criollo tan reclamado en su provincia, y también del potencial exportador del crudo en el corto plazo, que permitiría descomprimir en algo las arcas del BCRA, aunque la prioridad sea el abastecimiento local.

-Hay unos 500 millones de dólares en obras de infraestructura para gas en el presupuesto 2021. ¿Para qué obras serán?

- Son varias obras que nos van a permitir agregar unos 10 millones de metros cúbicos más al transporte actual. No es un gran gasoducto nuevo. Son ampliaciones, y modificaciones en la presión que van a permitir inyectar más volumen de gas. Son para sumar unos 100.000 usuarios en la costa de Buenos Aires y otros 100.000 en Río Negro y Neuquén. Son, también, pequeños gasoductos para la ampliación de la distribución en lugares a los que hoy no estamos pudiendo llegar.

No es el plan que ahora estamos elaborando, sino que algo que se podía hacer incluir en el presupuesto, teniendo en cuenta que yo asumí cuando ya había sido enviado al Congreso. Básicamente, nos permitirán incorporar usuarios y darle factibilidad a redes, en zonas que la estaban pidiendo y a la que no podemos llegar porque no están estas obras concretadas.

-Está claro que los usuarios residenciales son una gran opción para mayores volúmenes de gas dentro del país. ¿Cómo ve la veta exportadora para el gas?

Bueno, tenemos que negociar con las nuevas autoridades de Bolivia por la adenda del contrato que tenemos vigente. Nosotros tenemos que seguir comprando. En ese contexto, queremos negociar el menor precio posible. Bolivia tiene que cumplir también con su contrato con Brasil. El declino de su producción creo que también abre una oportunidad importante para el país.

¿Argentina puede convertirse en un exportador confiable para Brasil?

-Tenemos que verlo. Le pedí al embajador en Brasil, Daniel Scioli, reunirnos con el ministro brasileño de Industria para ver si podemos indagar un preacuerdo. Saber por cuántos años nos podrían comprar gas y a qué precio.

-¿Es viable?

-Todos empezaron por el final. Por quién va a financiar el gasoducto. Y en realidad el comienzo es tener ese preacuerdo para poder contar con un precio y un volumen, un plan que implique vender gas a un valor por debajo del que le compran a Bolivia y por arriba del que nos cuesta producir a nosotros.

¿Cómo son los plazos del Plan Gas?

- Mi objetivo es hacer la primera licitación durante la primera semana de diciembre. Es el momento en el que vamos a llamar para ese bloque de 70 millones de metros cúbicos diarios para los próximos cuatro años. Lo importante es que ese esquema ya entra en vigencia desde diciembre, y que los planes de inversión entren en marcha en ese momento para llegar con el gas a mayo.

-¿El precio será u$s 3,70?

-Ese es el tope. Pero yo creo que va a ser menor.

-Neuquén viene reclamando la instrumentación de un nuevo barril criollo. ¿Hay margen para aplicarlo nuevamente?

-Es un tema que vamos a discutir dentro de la Ofephi. No estamos logrando reunirnos por cuestiones de agenda. Quiero escuchar a todas las provincias, y en función de eso veremos qué es lo que más conviene. Lo cierto es que las condiciones que motivaron ese planteo, por la alta volatilidad del precio, parecieron haber cambiado. El barril está en casi 44 dólares. Pero si es algo que preocupa a todos los gobiernos, hay que hablarlo y ver cuáles son las alternativas que cierran y que son las mejores para toda la industria, las productoras y las refinadoras. Por lo pronto, hay buenas noticias para las provincias productoras por el Plan Gas. Nuestras estimaciones indican que, por ejemplo Neuquén, va a recaudar 100 millones de dólares adicionales en regalías en el 2021. Pero ojo, acá lo que buscamos es un beneficio en conjunto para las provincias, el país y la industria. Generando más empleo, más recursos, más inversión y más trabajo. Es lo que buscamos desde mi gestión y lo que el presidente me encomendó desde el minuto uno.

- ¿Argentina va a exportar más crudo el año que viene? ¿Ahí están parte de los dólares que necesita el país?

-Es una forma relativamente rápida de convertir pesos en dólares. Lo cierto es que con las retenciones cero que tiene el sector, el tema de las exportaciones se facilitó mucho. Lo que no hay todavía es una confianza del mercado. Y está el tema de la volatilidad de la demanda en el actual escenario que impone la pandemia. Pero vamos rápidamente a un aumento de la producción. Hoy, para esta parte del mercado, no tener retenciones es más importante que el precio.

-Le van a llover las críticas por no hablar del mercado interno…

-A ver, está claro que nada de esto es importante si el contexto local no está resuelto antes. Claro que queremos exportar más. Pero al mismo tiempo que eso no implique un impacto negativo. Creo que toda la industria se tiene que sentar, hablar, buscar un beneficio compartido. No sirve da nada que haya quienes hagan un esfuerzo para abastecer el mercado interno y que el frente exportador sea un beneficio para el resto que solo piensa en salir afuera.

-¿Por qué hace falta una ley para el sector hidrocarburífero?

-Personalmente creo que permitiría recomponer la confianza. La ley no va a tener artículos revolucionarios. Pero sí reglas de mediano y largo plazo. La confianza la pueda dar una ley. Y eso es lo que buscamos, restituir la confianza que malas decisiones rompieron en el sector petrolero.

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