La presentación se realizó en el Hotel Hilton de Buenos Aires y estuvo a cargo de Andrea Stegher, presidente de la International Gas Union; Guido Maiulini, jefe de Asesoría Estratégica de Olade; Pablo Ferragut, director gerente de Arpel; Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas; y Ernesto López Anadón, presidente del IAPG.
Reporte Oportunidades para el desarrollo del gas en América Latina y el Caribe (2)
Vaca Muerta y el gas natural, protagonistas de una nueva oportunidad energética regional
Más recursos que infraestructura
El informe advierte que América Latina y el Caribe todavía tienen una participación marginal en la producción mundial. Según el relevamiento, la región representó el 5% de la oferta global en 2024.
Para cerrar esa brecha, el documento identifica a la infraestructua como desafío central. Los autores estiman que serán necesarias inversiones por más de US$ 10.000 millones para construir y ampliar gasoductos de integración que permitan conectar los principales centros productores con los mercados de consumo de la región.
El reporte también advierte que la disponibilidad de financiamiento dependerá de la estabilidad regulatoria. En ese sentido, señala que la monetización de los recursos requerirá marcos jurídicos previsibles que sobrevivan a los cambios de gobierno y permitan movilizar capital privado, financiamiento público y recursos de organismos multilaterales, según informaron desde Arpel.
Reporte Oportunidades para el desarrollo del gas en América Latina y el Caribe (3)
Gas natural: el informe identifica oportunidades para impulsar el desarrollo energético regional
Qué lugar ocupa Argentina
En el reporte, Argentina aparece como uno de los países mejor posicionados para capturar una parte relevante del crecimiento de la demanda regional.
El documento sostiene que una mayor producción de Vaca Muerta permitiría reducir las importaciones de GNL, incrementar las exportaciones y consolidar al país como un jugador relevante en el mercado internacional de gas natural licuado.
Además, plantea un esquema de complementariedad regional. Brasil podría acceder a mayores volúmenes de energía a precios competitivos para apuntalar su actividad industrial; Bolivia tendría la posibilidad de aprovechar capacidad ociosa de transporte mediante el cobro de peajes; mientras que Chile y Uruguay podrían contar con una alternativa de abastecimiento más económica que las importaciones de GNL, indicaron desde Arpel.
Transición energética
El informe dedica un capítulo al papel de este combustible en la transición energética. Según datos del IPCC citados en el documento, el reemplazo de combustibles de mayor intensidad de carbono permite reducir emisiones en la generación eléctrica y ofrece una alternativa inmediata para países que todavía dependen de derivados del petróleo.
El reporte menciona especialmente el caso de varios países de América Central y el Caribe, donde más de la mitad de la electricidad continúa generándose a partir de combustibles líquidos. En esos mercados, sostienen los autores, la sustitución puede generar beneficios ambientales y económicos sin requerir transformaciones profundas en la infraestructura existente.
A su vez, el estudio destaca su función como respaldo de las energías renovables variables. Como ejemplo, recuerda la crisis hídrica que enfrentó Brasil en 2021, cuando la generación térmica tuvo que incrementarse para evitar problemas de abastecimiento eléctrico.
Impacto económico y social
Por otra parte, el documento vincula el desarrollo de los recursos regionales con la mejora de indicadores económicos y sociales.
De acuerdo al reporte, una mayor producción podría fortalecer las balanzas comerciales de los países productores mediante mayores exportaciones y menores importaciones, al tiempo que ampliaría el acceso a energía asequible y confiable.
Como antecedente, cita el caso de Colombia, donde el Índice de Pobreza Energética Multidimensional elaborado por Promigas registró una reducción de la incidencia de la pobreza energética del 16,9% al 15,4% entre 2022 y 2024, una mejora que alcanzó a unas 300.000 personas.