El MKII, actualmente en construcción en Yantai, China, será entregado en diciembre de 2027 y llegará a Río Negro a mediados de 2028. Con 392 metros de eslora y 61 metros de manga, será el mayor buque industrial que haya operado en aguas argentinas.
El buque es un metanero que será reconvertido en licuefactor, y que tendrá una capacidad de producir 3,5 millones de toneladas anuales de GNL (MTPA), en dos trenes de 1,75 MTPA. Podrá almacenar 148.000 m³ de GNL y cargar metaneros de hasta 180.000 m³. Además, consumirá 15,6 millones de m³ por año.
Ambos buques operarán en tándem
MKII será más moderna y robusta que el Hilli Episeyo, el primer buque licuefactor que Southern Energy pondrá en marcha en el cuatro trimestre 2027. Ambos operarán en paralelo, sumando una capacidad conjunta superior a 5,9 MTPA de GNL.
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El Hilli Episeyo es el primer buque del consorcio Southern Energy.
Ambos Floating LNG operarán en tándem desde el Golfo San Matías, apoyados desde tierra por la logística en San Antonio Este y por sendos gasoductos que conectarán el mar con los yacimientos.
Los buques compartirán un contrato de instalación por 20 años. Técnicamente, usarán un sistema de amarre de punto único de carga que les permite rotar 360° frente a mareas, viento y corrientes; la diferencia práctica es que el MK2 necesitará un sistema de amarre más robusto por su mayor eslora (≈392 m frente a 293 m del Hilli Episeyo) y mayor desplazamiento.
Posicionamiento global del GNL argentino
“Argentina tiene recursos de gas cien veces superiores a lo ya producido. La única manera de aprovecharlos es conectándonos con el mercado internacional, y el GNL es la vía para hacerlo”, explicó Marcos Pourteau, project manager de Southern Energy, durante la audiencia pública.
El plan contempla una inversión acumulada de USD 15.000 millones a lo largo de dos décadas, con un promedio de 1.900 empleos directos e indirectos en la fase de construcción, instalación y operación.
La compañía ya obtuvo el permiso de exportación y la adhesión al RIGI, y espera que la aprobación ambiental del MKII habilite la segunda fase de desarrollo en Río Negro.
Con el MKII, la Argentina no solo amplía su capacidad de exportación de GNL, sino que también envía una señal al mercado: consolidar al Golfo San Matías como hub exportador y asegurar un horizonte de negocios de largo plazo para el gas de Vaca Muerta.
“Es una oportunidad única para el país”, insistió Pourteau, y señaló que el proyecto busca garantizar divisas, empleo y estabilidad energética en un contexto global de transición energética.