El año pasado, Argentina pagó un promedio de 8,33 dólares el MBTU por 56 cargamentos de GNL para las terminales regasificadoras de Escobar y Bahía Blanca, que demandaron 1.100 millones de dólares. A los precios actuales, se necesitarían al menos 5.000 millones de dólares para importar ese mismo volumen este año.
Como viene informando +e, es probable que este año se necesiten más cargamentos, como mínimo unos 60, para reemplazar la caída de los envíos de gas de Bolivia.
La incertidumbre en los mercados internacionales es extrema ante las crecientes operaciones militares de Rusia en Ucrania y las sanciones aplicadas por Europa y EE.UU al gobierno de Vladimir Putin.
"El riesgo más alcista proviene del candidato más probable de Europa para reemplazar las importaciones de gasoductos rusos: el gas natural licuado (GNL). La decisión del Reino Unido de rechazar buques con bandera rusa, operados o fletados puede restringir materialmente el mercado si otros países siguen este movimiento", Kaushal Ramesh, analista sénior de Rystad Energy.
Ramesh indicó que hay informes que indican que "los bancos están apretando la cuerda para financiar las compras de carga de GNL ruso, lo que se suma a las dudas del lado del comprador. En un escenario extremo, esta tendencia podría reorganizar los flujos globales de GNL, con buques rusos dirigiéndose a un número limitado de puertos e intercambios de carga de otras regiones llenando el déficit a sus destinos previstos".
"Sin embargo, la señal de arbitraje apunta firmemente a Europa, ya que hasta ahora los compradores asiáticos no han estado dispuestos a igualar los violentos cambios de precios en el TTF, lo que sugiere que los cargamentos del Atlántico no tienen un mejor destino", explica el analista.
Los mercados de gas también están detectando la extrema volatilidad del petróleo, ya que el Brent sube por encima de los 110 dólares por barril, con una posible subida adicional si se interrumpen los flujos físicos de petróleo desde Rusia.
Para la Argentina, la suba del precio del GNL tiene impacto directo en la caudalosa masa de subsidios a la energía, provoca una mayor sangría de las reservas del Banco Central y presiona sobre el dólar. Los mercados atraviesan una volatilidad extrema, y aún es difícil predecir cuánto deberá pagar el país para garantizarse la cobertura del pico de la demanda de gas el próximo invierno. Mucho dependerá de cuánto dure el conflicto bélico. Los tiempos apremian, los primeros cargamentos deberían llegar en mayo y la licitación se debe realizar 45 días antes, explicaron fuentes del mercado a +e.