Combustibles y precios de la energía: Argentina, a mitad de tabla en el ranking regional
Un nuevo relevamiento ubica a Uruguay como el país con la nafta y el gasoil más caros del Cono Sur. Argentina aparece por debajo en combustibles y electricidad.
Las diferencias en los precios de la energía dentro del Cono Sur vuelven a quedar en evidencia en el arranque de 2026. Un relevamiento comparativo sobre combustibles y electricidad muestra un mapa con contrastes marcados: Uruguay encabeza el ranking de los valores más altos, Paraguay se ubica en el extremo inferior y Argentina queda en una posición intermedia.
El dato surge del Reporte de Indicadores Energéticos elaborado por la consultora uruguaya SEG Ingeniería, que releva mensualmente precios de energía residencial e industrial.
De acuerdo con el relevamiento, para enero, el litro de nafta en Uruguay alcanza los 2,02 dólares y el gasoil se ubica en 1,27 dólares. En Paraguay, en cambio, los valores son de 1,09 y 0,97 dólares, respectivamente. Argentina aparece en la franja del medio: 1,17 dólares para la nafta y 1,23 dólares para el gasoil, por debajo de Uruguay pero aún por encima del mercado paraguayo. Brasil figura debajo de Argentina: 1,13 dólares el litro de gasoil y 1,18 el de nafta.
Precios de la energía: diferencias en la región
Además, la comparación regional expone diferencias en el segmento de electricidad. De acuerdo al reporte, en media tensión industrial, Uruguay presenta un costo de 154 dólares por MWh, frente a 88 dólares en Argentina y 43 dólares en Paraguay. En el segmento residencial, el precio uruguayo asciende a 290 dólares por MWh, mientras que en Argentina se ubica en 120 dólares.
Por su parte, Chile muestra tarifas eléctricas industriales más elevadas que Uruguay (190 dólares por MWh) y de 282 dólares para los valores residenciales. Por otra parte, Brasil muestra un costo de 119 dólares por MWh y de 211 dólares en la energía residencial.
La “era de la electricidad”
Más allá de la coyuntura regional, el reporte incorpora un análisis del informe Electricity 2026 publicado por la Agencia Internacional de Energía (AIE), que proyecta una fase de crecimiento estructural de la demanda eléctrica mundial.
Según el organismo, el consumo eléctrico global crecerá en promedio 3,6% anual entre 2026 y 2030, un ritmo 50% superior al de la década anterior. La electricidad avanzará al menos 2,5 veces más rápido que la demanda total de energía, consolidando lo que la AIE define como la “Era de la electricidad”.
En Estados Unidos, por ejemplo, los centros de datos vinculados a inteligencia artificial y servicios digitales explicarán cerca de la mitad del crecimiento proyectado de la demanda hacia 2030.
"Si bien la escala en Sudamérica es muy diferente, la tendencia global tampoco resulta ajena a la región. Uruguay cuenta con centros de datos operativos y está en construcción un proyecto de gran porte por parte de Google en Canelones. Según un informe técnico presentado al Poder Ejecutivo, el consumo máximo anual requerido para su operación a plena capacidad será de hasta 560 GWh por año, lo que equivale al 4,5% de la demanda eléctrica total registrada en Uruguay en 2025", detalla la consultora.
"En Paraguay, en diciembre se confirmó que X8 Cloud invertirá entre 10.000 y 50.000 millones de dólares a lo largo de 30 años para desarrollar el que será el mayor centro de datos de América Latina, con una capacidad prevista de 165.000 GPU, unidades de procesamiento utilizadas para inteligencia artificial y cómputo de alto rendimiento, y 260 MW instalados, abastecidos con energía 100% renovable proveniente de las centrales hidroeléctricas Itaipú y Yacyretá", agregan.
Renovables, redes y el desafío de la infraestructura
El informe advierte que el principal cuello de botella del nuevo ciclo no está en la generación, sino en la infraestructura de transmisión.
"Más de 2.500 GW de proyectos, incluyendo renovables, almacenamiento y grandes cargas, permanecen actualmente en colas de conexión a nivel mundial. Para atender el crecimiento previsto hasta 2030, la inversión anual en redes debería incrementarse aproximadamente un 50% respecto de los actuales 400.000 millones de dólares. La brecha temporal es clara, mientras que un centro de datos, un parque solar o infraestructura de carga de vehículos eléctricos puede construirse en 1 a 3 años, el desarrollo de la infraestructura puede demorar entre 5 y 15 años", indica el reporte.
Desde el lado de la oferta, el informe de la AIE señala que "el fuerte crecimiento proyectado de la demanda no se traduce en un aumento proporcional de la generación basada en combustibles fósiles”. De acuerdo con el organismo, las energías renovables se convertirán en la principal fuente de generación eléctrica mundial hacia 2030. Sin embargo, el carbón continuará siendo, en términos absolutos, el combustible individual con mayor participación. En términos cuantitativos, la generación renovable pasará de 10.734 TWh en 2025 a 16.059 TWh en 2030, lo que implica una tasa de crecimiento anual compuesta superior al 8% entre 2026 y 2030.
El reporte también proyecta un crecimiento para la energía nuclear, del orden del 2,8% anual, mientras que el gas natural avanzará a un ritmo cercano al 2,6% anual, impulsado principalmente por Estados Unidos y por la sustitución de derivados del petróleo en Medio Oriente. En contraposición, el carbón exhibiría una leve contracción promedio de 0,9% anual.
La AIE subraya además la aceleración de la energía solar fotovoltaica, que en varias economías de gran escala superará el 10% del mix eléctrico e incluso alcanzará el 20% hacia el final de la década. En la Unión Europea, por ejemplo, las renovables cubrirán la totalidad del crecimiento de la demanda y elevarán su participación al 63% de la generación total en 2030. Si se suma la energía nuclear, las fuentes de bajas emisiones alcanzarán el 84% del total.
Según el organismo, este desplazamiento progresivo de la generación fósil constituye uno de los factores centrales del desacople entre el crecimiento de la demanda eléctrica y la evolución de las emisiones, que se mantendrían prácticamente estables pese al aumento del consumo global.
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