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TGS: el proyecto de NGLs y la solución para evitar un nuevo cuello de botella

El CEO de TGS, Oscar Sardi, señaló que la obra será clave para evitar restricciones en el crecimiento de la producción de hidrocarburos en Vaca Muerta.

Transportadora de Gas del Sur (TGS) se encuentra en momentos decisivos para dar impulso a uno de los proyectos energéticos más ambiciosos vinculados al desarrollo de Vaca Muerta. Se trata de la iniciativa de procesamiento de líquidos del gas natural (NGLs, por sus siglas en inglés), una inversión estimada en US$ 3.000 millones que busca captar y valorizar componentes como propano, butano y gasolinas naturales asociados a la producción de hidrocarburos.

“Es un proyecto increíble. Hace muchos años que lo venimos soñando, estamos a horas de terminar de firmar todos los documentos que van a consolidar finalmente el proyecto, y estar en esta instancia le puedo asegurar que es como cumplir un sueño muy importante para todo el equipo de TGS”, sostuvo el CEO de la firma, Oscar Sardi, durante el panel "NGL's, el próximo step de Vaca Muerta", realizado este miércoles en el Midstream & Gas Day organizado por Econojournal en Buenos Aires.

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En su exposición, el ejecutivo advirtió que la expansión de la capacidad de evacuación de crudo mediante obras como Duplicar, la reactivación del Oleoducto Trasandino y la futura entrada en operación de VMOS permitirá incrementar significativamente la producción petrolera. Sin embargo, remarcó que ese crecimiento traerá aparejado un mayor volumen de gas asociado con alto contenido de líquidos.

La advertencia se produjo en momentos en que el proyecto avanza hacia la decisión final de inversión y suma el respaldo de los principales productores de Vaca Muerta. Entre ellos figura YPF, que recientemente aprobó su incorporación como cargador de gas para abastecer la futura infraestructura.

"El proyecto en sí mismo, además de la función propia, que es la recuperación de los líquidos, posterior exportación y demás, tiene una importancia superadora en lo que refiere a la producción también de crudo. Si este proyecto no se desarrolla, la producción petrolera va a llegar a un punto máximo. Hay una cantidad de de de gas asociado superior a lo previsto, que no va a poder ingresar a los gasoductos. Por lo tanto, no solamente es importante el proyecto en sí mismo como negocio, sino que realmente es una limitante. Argentina debería haber desarrollado esto mucho tiempo antes, pero por distintos motivos esto se fue demorando", señaló.

"El único objetivo que va a tener el productor es producir, y esa mayor producción va a generar una cantidad de gas asociado importante con un nivel de calidad realmente alto. Si esos productos, propano, butano, gasolina, no se extraen del gas natural, en consecuencia de eso, va a generar problemas y no van a poder entrar, con el cual va haber que cortar la producción de petróleo", sostuvo.

La iniciativa contempla nuevas instalaciones de procesamiento en Tratayén, la construcción de un sistema de transporte de líquidos hacia Bahía Blanca, plantas de fraccionamiento y almacenamiento, además de adecuaciones portuarias para exportación. Las estimaciones del sector indican que el complejo podría producir alrededor de 2,7 millones de toneladas anuales de líquidos del gas natural y generar exportaciones por unos US$ 1.200 millones por año.

El desafío de la transición hasta 2030

Sardi señaló que uno de los principales desafíos será administrar el período de transición hasta la puesta en marcha de las instalaciones definitivas. La construcción demandará aproximadamente 45 meses, por lo que la entrada en operación se proyecta para finales de 2029 o comienzos de 2030.

Las soluciones que evalúa TGS para evitar un cuello de botella

Frente a ese escenario, TGS ya analiza alternativas para evitar que el crecimiento de la producción de hidrocarburos encuentre restricciones antes de que la planta esté terminada. Entre las medidas evaluadas figura la construcción de nuevos gasoductos para separar corrientes de gas rico y gas seco desde Vaca Muerta, además de modificaciones operativas que permitan recuperar y comercializar parte de los líquidos antes de la finalización de la obra principal.

"Si vamos al upstream, hoy tenemos un sistema de gasoductos en Vaca Muerta de 180, 185 kilómetros de longitud, que mezcla gases ricos y gases pobres. La idea es, en paralelo, hacer un sistema de gasoductos de 100 kilómetros de longitud, que va a separar lo que es el seco del gas rico. De esta manera, ya se va a dejar una capacidad en nuestra planta de acondicionamiento, dado que la parte seca no va a ser necesaria en este período acondicionarlo. Esa es una solución", señaló.

“Lo vas a tener, si no lo hacés”, respondió Sardi al ser consultado sobre la posibilidad de que surja un nuevo cuello de botella en los próximos años.

“Acá no era importante la empresa que lo haga, si pensamos en términos país. El país necesitaba llevar adelante una obra de este tipo, una inversión de este tipo”, señaló. Anunciado por TGS en marzo de este año, el proyecto representa la mayor inversión realizada en Argentina para el procesamiento de líquidos del gas natural. La compañía estima que su desarrollo generará miles de puestos de trabajo directos e indirectos y contribuirá a ampliar la capacidad exportadora del sector energético.

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El proyecto de NGLs de TGS fue anunciado en marzo, en el marco de la Argentina Week realizada en Nueva York.