El presidente y CEO de la empresa, Trey Adams, lo dijo sin vueltas: la actividad en la Argentina crece de la mano del desarrollo del shale neuquino.
En este sentido, el ejecutivo explicó que la tecnología FlexRig sigue ganando terreno entre los operadores locales, lo que ayuda a mejorar los márgenes del segmento internacional.
H&P ya tiene presencia consolidada en el país y ahora redobla la apuesta. Los cinco equipos de perforación contratados se suman a una flota internacional de 127 unidades, mientras la compañía también avanza con reactivaciones en Arabia Saudita, aunque a un ritmo más cauto por la situación en Medio Oriente.
Con tecnología FlexRig y una flota internacional de 127 equipos, H&P profundiza su apuesta por el shale argentino.
Tres equipos viajarán desde Estados Unidos
Del total de unidades comprometidas para la Argentina, tres saldrán directamente de bases estadounidenses antes de fin de año. Es un movimiento poco habitual: no todos los días una empresa de servicios decide mover equipos de perforación completos entre países para responder a la demanda de un solo mercado.
La decisión confirma que Vaca Muerta dejó de ser una promesa para convertirse en una prioridad de asignación de capital. El crecimiento de la actividad shale en otras regiones explica en parte por qué la Argentina gana terreno dentro del portafolio global de H&P.
Los números del segmento internacional acompañan esa lectura. La pérdida operativa fue de U$S 54 millones, bastante menor a los U$S 100 millones del trimestre anterior, mientras el margen directo subió a U$S31 millones desde U$S11 millones. En el trimestre trabajaron en promedio 65 equipos fuera de Estados Unidos.
Cómo le fue al resto del negocio
En Estados Unidos, la historia también fue positiva. La división de América del Norte sumó diez equipos nuevos durante el trimestre por la demanda de operadores privados e independientes, y logró un margen directo de U$S 241 millones, el más alto de toda la industria según la propia compañía.
El negocio offshore también aportó lo suyo: ganancia operativa de US$17 millones y la renovación de un contrato a cuatro años con un operador en Noruega, lo que llevó la cartera de contratos de esa unidad a U$S3600 millones entre períodos firmes y opcionales.
Con todo, la ganancia neta atribuible a la empresa fue de U$S76 millones, o U$S 0,74 por acción, un número inflado por la venta de un activo inmobiliario que aportó US$115 millones. Sin ese efecto contable, el resultado ajustado fue una pérdida de U$S10 millones.
La fiebre del shale neuquino llega a Wall Street.
La mirada hacia adelante
El CFO Todd Scruggs planteó que la compañía busca reducir costos, simplificar el portafolio y bajar deuda, sin resignar el pago de dividendos. Ese ajuste conviene tenerlo presente porque puede condicionar el ritmo al que lleguen nuevas inversiones a mercados como el argentino en los próximos trimestres.
Para la Argentina la señal es clara. Con cinco equipos de perforación más, entre reactivaciones locales y unidades que cruzan el continente desde bases estadounidenses, la formación neuquina sigue sumando actores dispuestos a apostar por su potencial de producción.
H&P opera actualmente 202 equipos terrestres en Estados Unidos, 127 en el resto del mundo y cuatro plataformas offshore, además de 30 contratos de gerenciamiento en instalaciones marinas de otras compañías. La compañía, fundada en 1920, tiene detrás casi un siglo de historia en la industria de la perforación.