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Petroleros: las pymes hacen números tras el nuevo acuerdo

Esperan discutir con las operadoras el traslado de los aumentos a los nuevos contratos del sector. Tienen que asumir la suba del 16,2% y el pago de dos bonos.

Las pymes de Vaca Muerta, parte del sector más complicado en la cadena de valor del shale, tienen un nuevo desafío por delante: se trata del que les impone tener que cumplir con el acuerdo salarial que rige desde el viernes pasado para miles de petroleros en el actual contexto económico. Ya adelantaron que buscarán incluir los costos salariales en los nuevos contratos con las operadoras.

Vienen de un año más que complicado, en el que a una situación previa de atrasos en los pagos, ahora suman la presión de una suba salarial con niveles de actividad que todavía no despegan.

La suba del 16,2% acordada sobre finales de la semana pasada abarcará a unos 20 mil empleados de la Cuenca Neuquina. Para quienes están en sus casas, producto del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), rige por otra parte un piso de 50 mil pesos mensuales de salario, en el contexto de la reedición del artículo 223 de la Ley de Contrato de Trabajo. A través de este artículo, hay trabajadores que quedarán en sus viviendas percibiendo una porción de sus sueldos, hasta que puedan retomar sus funciones en el contexto de las limitaciones que impuso pandemia en los campos petroleros.

Según el sindicato del Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa, hay unos 10 mil empleados que permanecerán en sus viviendas en esta condición. Se espera que unos 7000 retornen paulatinamente a los yacimientos en los próximos meses.

Al margen de la suba salarial, hay dos pagos de 30 mil pesos dispuestos por única vez: se pagarán en noviembre y febrero próximos. En marzo, las partes volverán harán una revisión de niveles de actividad y la evolución del costo de vida, algo que podría desencadenar una nueva discusión salarial.

En este escenario, hay centenares de pymes que hacen cuentas y ya plantean trasladar esos costos adicionales a través de los contratos con las grandes operadoras y empresas de servicios especiales. Es algo para lo que todavía no saben qué margen tendrán.

Esto, en un contexto en el que algunos referentes del sector advierten del mal escenario económico y el impacto en las cuentas de las pequeñas empresas del sector.

“Es bien difícil para nosotros, bien difícil para las empresas que tienen contratos. En general, este reconocimiento (de mayores costos) se logra cuando la operadora o la empresa de servicios especiales le reconoce a la pyme en el valor del contrato ese aumento salarial, pero en general esto tarda unos 60 días”, planteó el referente de la cámara CEIPA Gonzálo Echegaray, una de las cámaras integradas a Fecene, la federación que agrupa a todas las empresas que trabajan en Vaca Muerta.

Al margen de los tiempos de reconocimientos en los contratos, mencionó que las pequeñas empresas del shale fueron las últimas en tomar conocimiento del nuevo esquema salarial: “Lo difícil es cuando nos enteramos últimos de las cosas o cuando se deciden cuestiones como la mesa de paritarias, y nosotros nos vemos afectados, pero no tenemos voz ni voto en esta decisión, ni tampoco en la forma en la cual después podemos encarar el pago de esos compromisos que se asumen, los sueldos que las empresas productoras se comprometieron a pagar; es bien difícil para nosotros”.

Afirmó que en las pymes que no tienen contratos vigentes esto todavía es más difícil “porque será parte de una negociación en la cual la pyme intentará incluir este nuevo costo dentro de su facturación, dentro del valor de sus servicios y quedará a decisión de las empresas de servicio y las compañías si lo reconocen y en alguna medida en el futuro lo pueden completar”.

El viernes pasado, YPF y el gremio mayoritario del sector en Vaca Muerta pusieron punto final a una serie de discusiones de dos meses. Ese acuerdo marco, establecido en una conciliación obligatoria convocada por el ministerio de Trabajo de la Nación, también fija las condiciones para el resto de la cadena de valor.

La petrolera ya dispuso que a fines de octubre se encuentren unos seis perforadores en actividad, en campos petroleros y gasíferos.

Se trata de una apuesta a una mejora de la actividad, en medio de la peor crisis de la historia petrolera, en la que también las pymes vienen arrastrando el impacto de una situación macroeconómica en el país que también las pone a prueba.

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