Las pymes han negociado con las operadoras distintas metodologías para continuar sus contratos, en algunas con éxito a costa de asumir desembolsos extra o reducir tarifas; en otras donde la postura es de las compañías multinacionales, tanto operadoras como empresas de operaciones especiales, es más inflexible y la aplicación de los descuentos pareciera una decisión tomada. Así es que el terreno lo empiezan a ganar abogados y no las negociaciones comerciales.
La urgencia ahora es pagar abril, por lo que hay intervención del sindicato petrolero. Otro que está al corriente de estos reclamos es el diputado nacional Darío Martínez (Frente de Todos), quien denunció el desconocimiento de las operadoras a pagar los sueldos en el universo de subcontratistas y tercerizadas. El alerta rige para la Federación de Cámaras del Sector Energético de Neuquén (Fecene) y la Cámara Empresarial Industria Petrolera y Afines de Neuquén (Ceipa).
Otro dato desalentador para las pymes está relacionado al mensaje que dan los planes de retiro voluntario de las principales empresas de operaciones especiales y frackeras. Si están dispuestas a pagar las indemnizaciones con un plus, quiere decir que a largo plazo proyectan una actividad reducida. El panorama post-pandemia sería de un crecimiento lento de la industria hidrocarburífera, con una menor movimiento de personal y empresas.
La crisis de la demanda a nivel global marcará las nuevas reglas del mercado, con países que buscarán reactivarse paulatinamente cuando pase el peligro del nuevo coronavirus Covid-19. Mientras tanto, la industria tiene que lidiar con los precios en caída y estrategias diversificadas para ubicar el petróleo sobrante.
Esto es un alerta para las empresas regionales, que evalúan hacer pagos de sueldos en dos tandas si la cadena de pagos termina de cortarse.
La inclusión de las pymes petroleras a los ATP (Asistencia de Emergencia para el Trabajo y la Producción) es un beneficio bienvenido en el contexto de pandemia, sin embargo quedará en el alivio del momento si las conversaciones no avanzan hacia un plan de sostenimiento de la cadena de pagos. El gran cuello de botella podría darse en junio, con los sueldos de mayo, si no prosperan las negociaciones y empiezan a darse casos de empresas regionales con facturación cero.
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