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La digitalización ahora es una urgencia

El COVID-19 anticipó lo que antes era solo debate: la tecnología al servicio de la producción y el trabajo. ¿En qué se digitalizó la industria?

Sin lugar a dudas, el COVID-19 vino a cambiarnos el ritmo a todos. Y las industrias tuvieron que adaptarse aceleradamente para sostener un mínimo de actividad, a la espera de la recuperación de la demanda y de que se establezcan los criterios de la “nueva normalidad”. Un paso que fue un salto de varios escalones fue la digitalización de las tareas en las empresas. ¿Cómo irrumpió en el oil and gas?

Algunas de las modalidades que están explotándose en estos últimos meses antes eran subvaloradas. Por ejemplo, el home office fue una vieja discusión sobre si fomentaba o disminuía el desempeño de las tareas por parte del empleado. De la noche a la mañana, pasó a ser una necesidad y las petroleras lo aplicaron fuertemente.

Algunas de las tendencias que se están consolidando son las capacitaciones virtuales, algo que era trabajado por muy pocas empresas. Hay sistemas virtuales que permiten a los operarios ver el campo o instalaciones con desafíos para resolver, en una suerte de “simulador de vuelo”.

Ariel Gallippi, líder de Negocios en Latinoamérica de Honeywell Digital Transformation Unit, explicó que el COVID-19 dejará muchas enseñanzas. “El camino de la transformación digital se va a acelerar. Están más despiertos en los yacimientos, pero en otras áreas como las refinerías también se empieza a dar fuertemente este cambio”, apuntó a +e.

Para Estanislao Martín Irigoyen, socio gerente de Inteligentia, la pandemia afectó a la industria con un certero golpe en su economía, destruyendo la demanda y obligando a parar la producción. Sin embargo, la necesidad de tomar precauciones para evitar la propagación del nuevo coronavirus llevó a pensar nuevas formas de trabajo.

“La digitalización y el internet de las cosas son tecnologías que pueden permitir realizar monitoreo y control continuo de los procesos y equipos”, indica Irigoyen. Pero no tiene que quedarse en “marcar” una situación que ocurre para actuar o cuando la crisis está consumada. Ahí entra la big data: la información producida a diario permite tener más conocimiento de las operaciones y hasta sirve para lograr predicciones.

Las empresas tienen que tener herramientas de mediciones que colecten información, separada por diferentes variables y así establecer patrones, hacer predicciones y reducir costos en las operaciones.

Recientemente Gallippi e Irigoyen fueron los expositores en una conferencia sobre transformación digital organizada por la Asociación Regional de Empresas de Petróleo, Gas y Biocombustibles de Latinoamérica (ARPEL).

Hay tecnología que ya venía experimentándose en los yacimientos y que ahora cobra otra notoriedad. Por ejemplo, los drones y los dispositivos robóticos para hacer recorridas de campo y asistir a zonas donde los datos nos dicen que hay un potencial peligro se volverán cada vez más eficientes.

La pandemia ayudó a que incorporemos las herramientas que diseñaron aquellos que piensan en el futuro. Porque, se sabe, “el futuro llegó hace rato”. Por caso, ya hay cascos especiales que pueden transmitir informaciones en tiempo real y comunicarse con el resto del equipo y serán de mayor utilidad, y habrá sido la pandemia la que aceleró su mejoramiento y utilización.

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