El barril congelado

El Brent argentino sigue 20 dólares abajo que el resto del Mundo

Pese a la suba de las naftas, la brecha con el precio internacional sigue casi igual.

Pese a la suba autorizada en los combustibles por la secretaría de Energía para amortiguar el impacto de la salida del Brent congelado, hay una diferencia de unos 20 dólares en el precio del crudo argentino y la cotización internacional.

El viernes pasado el gobierno de Mauricio Macri dio una nueva señal, en medio de la transición política, a pocos días de la caducidad del decreto de necesidad y urgencia 566, que puso un techo de 59 dólares para el barril.

La última cotización vigente para el dólar del sector era de $49,30. Con la suba de las naftas, permitió un corrimiento de modo que el billete estadounidense cotice a $51,77 para el cómputo local.

Desde entonces, cada barril cotiza en el país a 3054 pesos. Esto es: el Brent de 59 dólares con la cotización a la baja autorizada en la última suba: 51,77 pesos.

A nivel internacional, hoy un barril se comercializa a 3.975 pesos, si se hace la conversión a la moneda argentina.

Esto es, a valores de hoy (5/11/2019), 62,79 dólares de cada barril de Brent y un dólar oficial de 63,32 pesos.

Hay una gruesa diferencia si se lo compara con el valor que rige para el resto del mundo y pone en signos de interrogación a las inversiones en Vaca Muerta.

Es más, las productoras que también venden combustibles afirman que, en rigor, con la autorización de la última suba perdieron dinero, ya que el gobierno permitió un incremento del 7% en los biocombustibles que se cortan con las naftas y uno del 6% en los impuestos que se aplican al expendio de derivados del crudo.

En valores de hoy, el barril congelado argentino, al cambio oficial, el que usan las petroleras para sus operaciones en todo el planeta, queda en u$s48,20. A esto debe aplicarse descuentos, que de acuerdo al caso colocan esa cifra en la brecha de 42 dólares.

Es una cifra que en el segmento no convencional deja a algunas empresas al borde de cubrir costos.

Ni que hablar de las áreas convencionales, donde se necesita un barril en torno a los 60 dólares para el desarrollo de algunas áreas.

En buena medida, la última flexibilización al marco vigente hasta la semana pasada tendió a no tener efectos en ese contexto: la cotización del dólar oficial a la suba disolvió cualquier expectativa de atenuar el impacto hacia la desrregulación rumbo al día 91.

Se trata de la jornada posterior a la vigencia del decreto de necesidad y urgencia cuyos efectos terminan el 13 de noviembre.

Con todo, la finalización de ese escenario no es el único motivo para la parálisis de la producción en Vaca Muerta. También está el dilema vinculado a la macroeconomía: ¿cómo hará el próximo gobierno para salirse del cerrojo a la libre disponibilidad de divisas?

La administración entrante trabaja en un paquete de leyes. Una de las alternativas es una norma similar al decreto 929/13 de estímulo a la producción hidrocarburífera, que establece un mecanismo para grandes inversiones, de modo que una porción de las utilidades de las empresas pueda girarse al exterior.

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