Vaca Muerta en el centro de la escena.
S&P Global Ratings analizó el crecimiento de Vaca Muerta y estableció los puntos fuertes para apostar por el shale argentino.
El creciente interés en Vaca Muerta está impulsado por su enorme potencial, el desarrollo de infraestructura y su impacto en la economía. Con nuevos proyectos en marcha y un enfoque en la exportación, la formación se perfila como un actor clave en el mercado global de energía. Esa es una de las conclusiones a las que llega S&P Global Ratings.
Un reciente informe destaca el fuerte crecimiento de la producción no convencional en Vaca Muerta resaltando el impacto de las inversiones en infraestructura y su relevancia para la economía nacional.
De acuerdo con S&P Global Ratings, Vaca Muerta alberga la segunda mayor reserva de gas no convencional y la cuarta de petróleo de esquisto a nivel mundial. Sus recursos estimados alcanzan los 308 billones de pies cúbicos de gas y 16.200 millones de barriles de petróleo.
En 2024, la producción de gas shale llegó a 64,1 millones de metros cúbicos diarios, representando el 49% de la producción total del país, mientras que la de petróleo no convencional alcanzó los 353.000 barriles por día, un 55% del total nacional.
El informe también destaca que el crecimiento sostenido de Vaca Muerta requiere inversiones estratégicas en infraestructura:
El gas natural licuado (GNL) juega un papel clave en el futuro de Vaca Muerta, según S&P Global Ratings. Destacan dos proyectos principales:
El desarrollo de Vaca Muerta es esencial para la autosuficiencia energética de Argentina. S&P Global Ratings señala que en 2024, el país logró un superávit en la balanza comercial energética de 4.800 millones de dólares, después de 14 años de déficit. Se espera que este superávit crezca hasta 12.500 millones en 2026, impulsado por el aumento en las exportaciones de petróleo y gas.
El informe también analiza las perspectivas de varias empresas con presencia en Vaca Muerta:
YPF lidera la producción no convencional con un 45% de su extracción proveniente de shale. La empresa busca mejorar eficiencia y reducir costos de extracción, proyectando una disminución de 15,4 a 9 dólares por barril entre 2024 y 2026. Aunque espera una caída en producción a 475.000 boepd en 2025, prevé un fuerte repunte en 2026 con mayor rentabilidad.
Pampa Energía, tercer mayor productor de gas shale, ha incrementado su inversión en petróleo tras la adquisición del bloque Rincón de Aranda. Se proyecta que su producción pase de 5.100 a 40.000 boepd en 2027, con un EBITDA estimado de 1.200 millones de dólares en 2026.
GeoPark, con la compra del bloque Mata Mora Norte, busca diversificar su producción. En 2024 generó 5.700 boepd y planea llegar a 20.000 en 2028. La empresa invertirá 250 millones de dólares en exploración y desarrollo en los próximos dos años.
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