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El RIGI, bajo la lupa: qué dejó en dos años y cuál es el desafío para la economía argentina

Especialistas y funcionarios analizaron el impacto del régimen. El gobernador Rolando Figueroa participó del encuentro.

A dos años de su aprobación, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya acumula anuncios de inversión por más de US$100.000 millones y abrió una discusión que empieza a ir más allá de la llegada de capitales: cómo transformar esos proyectos en mayor producción, empleo, infraestructura y desarrollo para el resto de la economía.

El debate se dio en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), durante la conferencia “El RIGI: ¿Un instrumento para la modernización productiva?”, organizada junto con el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP UBA-CONICET).

Especialistas, funcionarios y representantes del sector privado coincidieron en que, frente a las condiciones que atravesaba la Argentina en 2023, contar con una herramienta que redujera riesgos, ofreciera seguridad jurídica y permitiera destrabar proyectos de gran escala resultaba necesario. “Argentina, como estaba, no iba a recibir grandes inversiones”, dijo Fabio Quetglas, exdiputado nacional, al explicar por qué el régimen respondió a una necesidad concreta de la economía argentina.

Se realizó la conferencia “El RIGI: ¿Un instrumento para la modernización productiva?”.

En la misma línea, Flavia Royón, senadora nacional por Salta, sostuvo que el RIGI “era necesario” para sectores estratégicos como la minería, el litio, el cobre, la energía, el gas natural licuado y Vaca Muerta. Al mismo tiempo, consideró que algunos de sus beneficios pueden resultar “demasiado generosos” y que existen aspectos que deberían corregirse.

Ricardo Carciofi, investigador del IIEP, marcó además una particularidad del régimen: su aprobación implicó que un gobierno de orientación libertaria aceptara la necesidad de una política de promoción con importantes incentivos tributarios.

Vaca Muerta y el impacto territorial del RIGI

La experiencia de los primeros dos años también mostró que el régimen no quedó concentrado en la minería. José García Hamilton, exsecretario Legal y Administrativo del Ministerio de Economía, destacó la aparición de proyectos siderúrgicos, solares, mineros y energéticos en distintas regiones del país. “Con iniciativas en marcha en 10 provincias”, señaló.

RIGI: inversiones millonarias, Vaca Muerta y el desafío del desarrollo territorial

En Neuquén, el debate sobre los efectos del RIGI está directamente relacionado con la expansión de Vaca Muerta. El gobernador Rolando Figueroa remarcó que el crecimiento de la actividad hidrocarburífera está generando nuevas demandas de infraestructura, educación, salud, vivienda y capacitación.

El desafío para la provincia es que el desarrollo de la formación no se limite al aumento de la producción de petróleo y gas, sino que permita ampliar las capacidades de la economía neuquina y generar condiciones para que el crecimiento energético tenga un impacto más amplio en el territorio.

Desde Catamarca, el vicegobernador Rubén Dusso planteó una preocupación similar vinculada con la minería. Señaló que la actividad tiene una historia previa al RIGI, pero que el régimen multiplicó las posibilidades de inversión. En ese escenario, consideró necesario aprovechar el ingreso de capitales para desarrollar proveedores, infraestructura y nuevas actividades que permitan construir una economía sostenible una vez que los recursos naturales no renovables se agoten.

Para el sector privado, uno de los principales aportes del RIGI fue reducir la brecha de competitividad que la Argentina tenía frente a otros destinos de inversión de la región. Alfredo Sánchez Moreno, gerente de Finanzas del Proyecto Los Azules, explicó que el esquema permitió competir con países como Chile y Perú por capitales de gran escala.

Además de los incentivos económicos, destacó otro factor central para los proyectos de largo plazo: la previsibilidad. Según su mirada, las garantías jurídicas y la posibilidad de contar con reglas relativamente estables son determinantes para inversiones que requieren desembolsos millonarios y cuyos retornos se extienden durante décadas.

El desafío: que las grandes inversiones generen desarrollo

El eje de la discusión ya no pasa solamente por determinar si el RIGI consiguió atraer inversiones. El interrogante que comienza a ganar peso es qué ocurre después de los anuncios y cómo conseguir que los grandes proyectos generen capacidades que permanezcan en el territorio.

En ese sentido, los participantes plantearon la necesidad de fortalecer proveedores locales, infraestructura, empleo y formación de trabajadores. También señalaron que el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) podría complementar el esquema y ampliar sus efectos sobre empresas de menor escala.

La discusión apunta a evitar que la economía quede dividida entre sectores que acceden a condiciones excepcionales para invertir y producir y otros que continúan enfrentando las dificultades estructurales de la Argentina.

Nicolás Gadano, economista jefe de Empiria, planteó que el éxito del régimen no debería medirse por la permanencia de un “mundo RIGI” separado del resto de la economía. “La libre disponibilidad de divisas, la seguridad jurídica y un entorno favorable a la inversión, no deberían permanecer indefinidamente como beneficios excepcionales”, sostuvo.

Transparencia y evaluación: qué pasará con el RIGI después de 2027

Otro de los puntos que atravesó el debate fue la necesidad de evaluar cuánto de las inversiones comprometidas responde efectivamente a los incentivos del régimen y cuáles son los beneficios que el Estado otorga a cambio.

Juan Carlos Hallak, director de la Maestría en Economía de la FCE-UBA, consideró que los dos años de implementación permiten extraer aprendizajes sobre el diseño y la gestión del programa, incluidos los márgenes de discrecionalidad y los mecanismos utilizados para evaluar los proyectos.

Carciofi sostuvo que el tratamiento privilegiado de los proyectos puede justificarse por el objetivo de atraer inversiones, pero advirtió que se trata de una situación transitoria. Como el RIGI vence en 2027, consideró que no sería conveniente prorrogar el régimen actual sin una evaluación previa.

El investigador también planteó la necesidad de hacer públicos los beneficios otorgados y la información necesaria para que la sociedad pueda evaluar los resultados de la política. En ese marco, señaló que, a su entender y de acuerdo con el proyecto de ley en curso, el denominado Super RIGI no constituye una continuidad de la política vigente.

Royón, por su parte, subrayó la importancia de respetar los compromisos asumidos por el Estado. Para la senadora, la seguridad jurídica será determinante para que las inversiones anunciadas efectivamente se concreten.

El RIGI, bajo análisis a dos años de su aprobación

"El horizonte que emerge de la experiencia de estos dos años es, por lo tanto, doble. Por un lado, el RIGI fue una medida necesaria y oportuna para una Argentina que necesitaba recuperar credibilidad, atraer capital y poner en marcha inversiones de gran escala. Queda planteada la pregunta de si podría haberse obtenido una respuesta similar con menores incentivos y beneficios promocionales. Para ello es necesaria una evaluación sobre la base de evidencia y resultados. Por otro, cabe esperar que esas inversiones se traduzcan en mayor capacidad productiva, exportaciones, empleo, proveedores, infraestructura y nuevas oportunidades para otros sectores", señalaron desde la organización del encuentro a través de un comunicado.