Aranguren indicó que cuando Macri decretó la emergencia energética, las tarifas apenas cubrían el 12% de los costos de transporte y distribución, sin margen de capacidad instalada para satisfacer la demanda de energía eléctrica. En su comparación, hoy se cubre cinco veces ese porcentaje y hay potencia instalada. "Desde nuestro punto de vista, hoy estamos muy lejos de estar en una emergencia energética porque el sistema puede aguantar una demanda extraordinaria. Y lo hemos visto. Hemos atravesado el verano sin ningún sobresalto", explicó.
El exministro Aranguren cuestionó que el ENRE y el Enargas aún están sin interventores, o la falta de directorios de Ieasa o Enarsa, pese a que fue un pedido en el marco de la emergencia económica, en el paquete de medidas del nuevo gobierno nacional, y que el presidente Fernández había dicho que se resolvería pronto. En estos organismos está la clave para discutir las tarifas de los servicios públicos, tarifas que piden los empresarios para acelerar sus inversiones.
En relación al gas y a Vaca Muerta, Aranguren manifestó: "este año es difícil que tengamos algún tipo de problema, ahora si no atacamos la situación y no damos algún tipo de certeza o previsibilidad sobre lo que significa la inversión en Vaca Muerta, que se traduce en prácticamente a la mitad el número de fracturas que se están haciendo, es probable que en 2021 tengamos que importar y hacer volver el barco regasificador o quemar combustibles líquidos con un costo más alto".
"Cualquier demora que se practique en este sector no sólo es tiempo perdido sino también van a ser ingresos perdidos para la Argentina. Hoy podríamos estar aprovechando el desarrollo tecnológico que se ha logrado en Vaca Muerta para producir más petróleo y exportarlo, lo que puede ser una fuente de divisas para el país; y aumentar la producción de gas natural que en algunos meses de fines del año pasado y principios de esto nos ha permitido exportar entre cinco y diez millones de metros cúbicos de gas a Chile", recordó el ex ministro.
Al respecto de "desdolarizar" las tarifas, Aranguren apuntó que el transporte, la distribución y los impuestos están en pesos; mientras que el costo de producir gas sigue estando en dólares -pese a que hubo cambios regulatorios- y la generación eléctrica -cuando se quema gas de Bolivia, cuyo contrato está en dólares-. "El petróleo, el gas y la energía en su conjunto es un bien tranzable, creer que se le puede cambiar la 'moneda' es incurrir en un error. Si lo quieren hacer, veremos cómo se materializa en inversiones", subrayó.
"Hasta ahora la experiencia nos ha demostrado que cuando quisimos pesificar las tarifas, la inversión se atrasó y tuvimos que importar más. Eso fue más costoso que haber tratado de forma inteligente de resolver la ecuación macroeconómica del país que nos permita reducir la inflación y, por lo tanto, controlar el valor de esa moneda", argumentó.
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