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Vaca Muerta: ¿Mitad de costo que el Permian?

Wei Wang de la Texas Railroad Commission destaca la ventaja de Vaca Muerta sobre el Permian en costos.

HOUSTON. El executive director de la Texas Railroad Commission, Wei Wang, ubicó este domingo a Vaca Muerta como una cuenca con ventaja estructural sobre la de Permian, su play vecino y la mayor formación shale de Estados Unidos. La medida que usó fue la del costo de extracción.

“Neuquén es muy similar a Texas, y Vaca Muerta es muy similar a la Permian. La gran diferencia es el breakeven: ustedes lo tienen entre US$ 34 y US$ 45 por barril; nosotros, en torno a US$ 67”, planteó. El costo del pozo, agregó, también juega: cerca de US$ 9 millones por pozo en Neuquén contra US$ 6 millones en Texas. “Pero con un breakeven tan bajo, la balanza se inclina del lado de la Argentina. Miramos al país como un competidor importante a futuro; preferimos verlo como socio”, definió.

La definición se dio durante el segundo panel del Bilateral Energy Summit que organizó la Cámara de Comercio Argentina-Texas (ATCC) en el Petroleum Club de Houston, en la entrevista que condujo Barbara D’Amato, CEO de Trilogy Capital Corp y miembro del directorio económico designado por el gobernador de Texas.

Wang fue designado a la Railroad Commission en 2018, donde previamente ejerció como Chief Financial Officer. Antes había sido asesor del entonces gobernador de Texas, Rick Perry. La Commission es un organismo clave, responsable de supervisar la actividad del upstream, los ductos, los servicios técnicos y la regulación ambiental del estado petrolero más grande de Estados Unidos.

La receta texana para Vaca Muerta

Sobre la base de esa oficina estatal, Wang desplegó las claves del modelo texano frente a la misión argentina. La primera, dijo, es la estabilidad regulatoria. “Las compañías invierten miles de millones. Necesitan saber cuánto van a tardar en recuperar el capital. Cada vez que cambiamos una regulación, hacemos reuniones de stakeholders durante uno o dos años con supermajors, independents y proveedores. La última reforma ambiental que aprobamos modificó un texto que no se tocaba desde hacía 40 años, y nos llevó dos años de consultas”, dijo.

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La segunda es la velocidad operativa. Cuando Wang asumió en la Comisión, hace 13 años, el sistema para tramitar permisos de perforación era manual y obligaba a la industria a múltiples viajes a la oficina con papelería en mano. Hoy, con la documentación cargada en regla, el permiso sale en 48 horas. “Estamos compitiendo con otros estados”, subrayó. En otros distritos de Estados Unidos, advirtió, los permisos de perforación pueden tardar hasta dos años. Texas concentra entre el 40% y el 45% de la producción de petróleo del país.

La tercera es la simplicidad de los pipelines. “Acá los caños son como las autopistas: el dominio eminente es del Estado. Las compañías no nos piden permiso para construir; se registran y nosotros mandamos inspectores a verificar que usen el caño correcto y cumplan los 50 estándares. Por eso un ducto en Texas no tarda años”, definió.

La OPEP nació copiando a Texas

Wang sumó una perla histórica. La OPEP copió, dijo, el modelo de la Texas Railroad Commission de los años 30. “Texas estaba sobreproduciendo y nuestra Comisión introdujo el proration schedule, un esquema que fijaba cuánto podía producir cada pozo. Después de los 50, la OPEP lo replicó a escala de cartel global”.

Citó como referencia el libro Age of Turbulence de Alan Greenspan. La Comisión, agregó, ya no aplica recortes de producción: “Cuando consultamos a las compañías, decidimos no recortar la oferta porque la demanda va a estar ahí”. Y dejó las cifras del balance global como respaldo: la IEA estima una demanda de unos 105 millones de barriles diarios para 2026; Texas produce 6,6 millones y Argentina, alrededor de 900.000. “En términos de oferta global, todos somos relativamente chicos”, sintetizó.

La pregunta del millón

D’Amato cerró con la consulta celebrada por la audiencia: si fuera contratado por Rolando Figueroa para replicar el modelo texano en Neuquén, ¿qué haría en los primeros 30 días? Wang, primero, aclaró la gran diferencia: “En Texas, los derechos del subsuelo son del dueño del campo. En Argentina son del Estado provincial. Y eso, en realidad, es una ventaja: ustedes negocian con un solo interlocutor. En Estados Unidos un operador tiene que firmar con cada terrateniente, decenas de miles de personas”.

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La recomendación inmediata, dijo, es invertir en sistemas IT, hacer las regulaciones prácticas y predecibles y, sobre todo, sostenerlas en el tiempo. “Lo que el inversor necesita saber es cuánto tarda en recuperar su capital y que las reglas no van a cambiar mañana”, sintetizó.

Sobre el final del panel, Horacio Marín pidió un micrófono desde la primera fila. Faltaban minutos para que el presidente y CEO de YPF tuviera que subir al escenario en su propio espacio, pero la conversación entre D’Amato y Wang le había dejado una duda concreta: cómo regula Estados Unidos un ducto que atraviesa varios estados hasta llegar al mar.

La respuesta de Wang fue directa. Dentro de cada estado manda el regulador local; en los cruces de jurisdicción y en la última milla hasta el puerto, manda el gobierno federal. “La compañía puede construir su caño hasta el límite estatal o incluso hasta la frontera con México. Pero la última milla la regula Washington”, explicó. La consulta venía con un trasfondo argentino claro: la evacuación de crudo y GNL desde Vaca Muerta hacia un hub exportador patagónico atraviesa una geografía que también combina jurisdicciones provinciales y nacional.

Capital diplomático y Shield of the Americas

La introducción del panel, a cargo de D’Amato, había dejado el marco geopolítico. “El dinero va donde se siente bienvenido y donde encuentra retornos ajustados por riesgo. Hoy se ve una corriente de capital diplomático: alocaciones estratégicas a países alineados con los intereses americanos. Washington se convirtió en el nuevo Wall Street”, describió la ejecutiva.

Y planteó la doctrina del Shield of the Americas como giro estratégico de la administración estadounidense: del Atlántico Norte y Europa hacia el Hemisferio Occidental, con foco particular en América del Sur. “En el norte está Canadá, el mayor productor de gas. En el sur, una de las cuencas shale más atractivas del mundo. El recurso, el talento, la transferencia de conocimiento y el capital están alineados. Es ahora”, cerró.