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El sistema S-Lay y el uso del stinger garantizan la correcta instalación de los ductos en el fondo del Golfo San Matías.
Micoperi
Ingeniería offshore de vanguardia
El buque pertenece a la firma italiana Micoperi, un referente histórico en la industria offshore europea. Aunque su construcción data de 1975 en Francia, sucesivas modernizaciones mantienen su vigencia para las exigencias técnicas actuales. Sus dimensiones lo definen como una verdadera planta industrial flotante: posee casi 136 metros de eslora y supera los 30 metros de manga.
La unidad ofrece una logística integral para proyectos de gran escala. Cuenta con capacidad para alojar a 250 personas, entre tripulantes y especialistas técnicos, además de poseer helipuerto propio. Su herramienta más potente destaca en la cubierta: una grúa principal con capacidad de izaje superior a las 700 toneladas, lo que permite manipular estructuras de enorme peso en alta mar. Su historial incluye intervenciones exitosas en el Mediterráneo, África y Medio Oriente.
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La terminal de Punta Colorada se prepara para cargar superpetroleros VLCC gracias a la nueva infraestructura submarina.
Micoperi
La especialidad operativa del Seminole radica en el sistema S-Lay, una de las metodologías más sofisticadas para el tendido de tuberías submarinas. Bajo este proceso, el personal alinea y suelda los caños a bordo hasta consolidar una línea continua. Posteriormente, la tubería desciende hacia el fondo del mar mediante una estructura metálica externa denominada stinger.
Este dispositivo controla la curvatura del ducto durante el descenso, lo que evita daños estructurales por tensión. El buque avanza sobre la traza diseñada mientras el ducto queda firme sobre el lecho marino. Esta tarea exige una estabilidad perfecta y una coordinación milimétrica con las embarcaciones de apoyo, especialmente ante las condiciones ambientales del Atlántico Sur.
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La conexión que establecerá el Seminole resulta vital para la rentabilidad de Vaca Muerta.
Micoperi
El salto hacia los mercados internacionales
La conexión que establecerá el Seminole resulta vital para la rentabilidad de Vaca Muerta. Sin este ducto, el petróleo no alcanzaría los puntos de carga mar adentro donde operan los buques VLCC (Very Large Crude Carrier). Estas embarcaciones representan los mayores transportes de crudo del planeta y requieren aguas profundas para maniobrar.
El impacto económico de la obra proyecta cifras ambiciosas. Según datos de YPF, se busca ampliar la capacidad del VMOS hasta los 700.000 barriles diarios. Este volumen permitiría despachar un superpetrolero cada tres días, consolidando a la Patagonia como un nodo exportador de escala mundial. La finalización del tramo submarino significará, en última instancia, la unión definitiva entre la cuenca neuquina y el comercio global de hidrocarburos.