Rincón de Aranda: cómo Pampa Energía pasó de 2 a 43 pozos en Vaca Muerta

De un pozo perforado en 2018 a una meta de 45.000 barriles diarios: la cronología del proyecto más grande en la historia de Pampa Energía.

En Vaca Muerta hay bloques que se hicieron famosos de golpe y otros que tardaron años en mostrar lo que tenían abajo. Durante mucho tiempo, la ventana de petróleo de Neuquén fue cosa de YPF, Vista y un puñado de grandes jugadores. Las compañías nacidas en el gas miraban desde afuera. Esa foto empezó a cambiar hace muy poco.

El caso más claro es Rincón de Aranda, el bloque de Pampa Energía, la compañía de Marcelo Mindlin. A fines de 2024 tenía apenas dos pozos activos. A mediados de 2026 ya sumaba 43 y promediaba 22.200 barriles diarios. En el medio, la empresa pasó de ser una gasífera a jugar en serio en el petróleo.

El área tiene unos 240 kilómetros cuadrados y está en plena ventana de black oil, en el departamento de Añelo. Sus vecinos son conocidos: Aguada Federal, de Vista, y La Amarga Chica, de YPF. Esa cercanía no es un detalle menor: el crudo de Pampa sale por un oleoducto de diez kilómetros hasta una batería de su vecino.

Rystad Energy afirmó que Vaca Muerta ya rivaliza con las mejores áreas shale de Estados Unidos en productividad.

Un canje por un parque eólico

La historia empezó en junio de 2023. Pampa tenía el 55% del bloque y TotalEnergies, el 45%. Las dos firmaron un canje: la francesa se quedó con el parque eólico Mario Cebreiro, de 100 MW, en Bahía Blanca, y Pampa pasó a controlar el 100% de Rincón de Aranda. No se informaron cifras.

En agosto de ese año, Neuquén le otorgó la concesión no convencional por 35 años. El compromiso inicial fue de 161 millones de dólares para un piloto de cuatro años con ocho pozos horizontales de 2500 metros de rama. El plan general hablaba de 143 pozos y hasta 2460 millones de inversión.

En febrero de 2024 arrancó el trabajo de campo. Pampa terminó el pozo RdA-2001, perforado en 2018, y rehabilitó el RdA-2000, cerrado en 2020. El primero dio una producción inicial por encima del promedio de los bloques vecinos. Un mes después, un segundo pozo piloto permitió conocer el crudo parafínico del área.

De 6000 a más de 20.000 barriles

Los números del piloto cambiaron la escala del proyecto. En 2023 la meta era una meseta de producción de 20.000 barriles diarios. En 2024, Horacio Turri, director de Exploración y Producción de Pampa, ya hablaba de más de 200 pozos y de 35.000 a 40.000 barriles. Hoy el objetivo es de 45.000.

A comienzos de 2025, el bloque producía unos 6500 barriles diarios, todo evacuado por oleoducto, sin camiones. Gustavo Mariani, CEO de la compañía, contó entonces que cada pozo arrancaba con 1600 barriles diarios y que la recuperación estimada rondaba entre 1,2 y 1,3 millones de barriles por pozo a lo largo de su vida útil.

A partir de abril de 2025 llegó el ramp-up. En el tercer trimestre el bloque promedió 14.400 barriles diarios con 20 pozos; en el cuarto, 17.100 con 28. Ese año sus reservas probadas crecieron 352%. En el primer trimestre de 2026 superó por primera vez los 20.000 barriles y llegó a 25.300.

El salto en el ranking y el aval del RIGI

En mayo de 2026, Rincón de Aranda produjo 25.598 barriles diarios, con un salto mensual de 25,49%, el mayor entre las grandes áreas del país. Con eso se metió en el top 10 de producción de petróleo de la Argentina. En junio, El Trapial Este, de Chevron, lo empujó al puesto 11.

Por esos días, en una jornada de energía en Neuquén, Esteban Falcigno, responsable de Coordinación e Infraestructura de Pampa, contó que el bloque producía 27.000 barriles diarios. La planta de producción temprana, pensada para 20.000, quedó chica enseguida y a principios de año la llevaron a 28.000 barriles diarios con una segunda unidad temporal.

El 25 de junio llegó el aval que Pampa esperaba: el proyecto entró al RIGI con una inversión declarada de 4521 millones de dólares. Es el primer desarrollo de producción de petróleo que ingresa al régimen, algo posible desde que el Decreto 105/2026 lo abrió en febrero a la perforación en tierra firme.

La meta de 45.000 barriles y el sector norte

El plan aprobado incluye 259 pozos horizontales y una planta central de tratamiento para 45.000 barriles diarios de petróleo y 800.000 metros cúbicos de gas. El Gobierno estima que el bloque producirá 305 millones de barriles en 30 años y exportará por 17.000 millones de dólares, con 800 empleos directos.

La meseta de 45.000 barriles está prevista entre 2027 y 2028, cuando entren en servicio la planta central y el oleoducto Vaca Muerta Sur, la salida exportadora del crudo. En el camino, Pampa completó diez pozos en julio, los conectó en agosto y apunta a cerrar el tercer trimestre con 28.000 barriles diarios.

Para este año, la empresa prevé invertir 770 millones de dólares en el área, la mayor apuesta en un solo proyecto en la historia de Pampa Energía. Para septiembre estaba prevista la sísmica en el sector norte del bloque, la zona donde planea perforar nuevos pozos hacia fines de 2027.