Instituto Vaca Muerta: la apuesta de la industria para formar talento y mano de obra especializada
En Vaca Muerta Insights 2026, la industria puso sobre la mesa su preocupación por la escasez de perfiles técnicos y destacó la articulación con el sistema educativo.
La falta de perfiles técnicos se consolidó como uno de los principales cuellos de botella para el sector. Con una actividad en expansión y proyecciones de crecimiento sostenido hacia 2030, las empresas comenzaron a alinear estrategias para resolver un problema estructural: cómo formar, en tiempo y escala, el capital humano que demanda la producción.
Ese fue el eje del panel “Apuntalando Vaca Muerta: un entrecruzamiento entre educación y desarrollo”, donde referentes de operadoras, firmas de servicios y del ámbito educativo coincidieron en que la respuesta pasa por una mayor articulación entre formación técnica e industria, con un enfoque práctico y orientado a la operación.
Desde esa perspectiva, el recientemente inaugurado Instituto Vaca Muerta (IVM) aparece como una pieza central. El proyecto, impulsado por YPF y Fundación YPF junto a otras compañías, busca cerrar la brecha entre los perfiles que egresan del sistema educativo y las necesidades concretas del sector energético.
Detrás del plan, hay un diagnóstico previo que, según explicó Gustavo Schiappacasse, director de Fundación YPF, comenzó a gestarse varios años antes. “Esto surge hace 3-4 años, se hizo una investigación prospectiva para identificar aquellos perfiles y ocupaciones que iba a demandar la industria del upstream”, señaló. A partir de ese trabajo, agregó, surgieron recomendaciones clave: fortalecer las escuelas técnicas, ampliar las prácticas profesionalizantes y avanzar en la creación de una institución específica de formación técnica.
“Una de las recomendaciones más fuertes era poder armar una institución de formación técnica privada. Así que ese fue el puntapié”, resumió.
De la escasez de talento a una estrategia para el sector
“El tema de los perfiles es realmente la cuestión crítica”, afirmó María Sol Irastorza, gerenta de Recursos Humanos de Halliburton Argentina, quien vinculó esa escasez con las proyecciones de empleo de la actividad: “las miles de vacantes que va a generar la industria de acá al 2030”.
En la misma línea, Claudia Borbolla, gerenta de Asuntos Públicos de TotalEnergies, planteó que el desafío central es cerrar la brecha entre el sistema educativo y la demanda productiva. “Lo que veíamos era la oportunidad de poder hacer un puente que atravesara esa brecha entre los perfiles que salen de la formación y las necesidades de la industria”, sostuvo.
"Acompañamos la propuesta de IVM desde diciembre de 2024. Pudimos participar en el diseño del currícula. Fuimos la primera compañía que firmó ser parte porque entendemos que el compromiso se plasmaba justamente siendo el puntapié para que, como dicen siempre, fuera un efecto contagio para que las demás empresas pudieran sumarse", agregó Borbolla.
Formación aplicada y alineada a la operación real
A partir de ese consenso, el IVM fue diseñado con un enfoque distinto al de la formación tradicional. El objetivo es reducir al mínimo la distancia entre el aula y el campo, incorporando prácticas en condiciones similares a las de la operación real.
En ese sentido, Schiappacasse destacó que uno de los diferenciales del instituto es la posibilidad de que los estudiantes se entrenen en entornos concretos. “Muchas veces los alumnos no pueden tocar, no pueden meter mano. El gran diferencial que buscamos es que puedan hacer esas prácticas en entornos reales, a escala”, explicó.
La oferta académica incluye perfiles vinculados a perforación, fractura, producción, mantenimiento eléctrico y mecánico, así como operación de plantas de tratamiento. También contempla programas de “upskilling” y “reskilling” para trabajadores que buscan reconvertirse dentro de la industria.
“El que entra a trabajar en el día a nuestra empresa, ha de tener que salir de la empresa al final del día de la misma manera que entró”, subrayó Borbolla.
Alta demanda y trabajo articulado
El interés por este tipo de formación quedó reflejado en los niveles de inscripción. “Gente que ingresó a la plataforma fueron más de 35.000 y los inscriptos reales fueron 17.000”, detalló Schiappacasse, frente a una oferta inicial que ronda las 2.400 vacantes anuales. “Si bien desde YPF y Fundación YPF lideramos el proyecto, se fueron sumando las empresas operadoras, las empresas de servicio y otras empresas”, indicó.
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Para su diseño, el IVM tomó como referencia experiencias internacionales, ante la ausencia de modelos similares en la región. En particular, el caso del Southern Alberta Institute of Technology (SAIT), en Canadá, fue uno de los principales ejemplos analizados.
“Este modelo permite formar trabajadores con habilidades específicas que responden a las necesidades reales del mercado laboral”, explicó Mónica Bennett, representante de esa institución, al destacar la importancia de la educación aplicada, los programas flexibles y la participación directa de la industria.
Empresas y Fundación YPF coincidieron en que la brecha entre formación y demanda productiva requiere un cambio de enfoque.
Omar Novoa
“Lo que fue un sueño ya es una realidad para toda la industria”, afirmó Schiappacasse sobre la puesta en marcha del IVM. Sin embargo, los niveles de demanda y las proyecciones de empleo indican que será necesario escalar este tipo de iniciativas.