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Gilardone: "Estamos arañando la parte inicial de Vaca Muerta; el Norte va a explotar"

Quintana Energy adelantará un año su debut en Vaca Muerta, utilizando equipos de YPF en Mendoza.

HOUSTON. Quintana Energy va a adelantar un año su debut en Vaca Muerta del lado mendocino. La compañía perforará el primer pozo no convencional en Cañadón Amarillo a fines de 2026 y el segundo a comienzos de 2027 —su cronograma original con la provincia contemplaba 2027 y 2028— y lo hará con el rig y el frack fleet que YPF está llevando a Mendoza.

La definición la dejó Carlos Gilardone, presidente y CEO de la firma, durante el panel “The Next Chapter of Vaca Muerta: Plans and Challenges” del Bilateral Energy Summit que organizó la Cámara de Comercio Argentina-Texas (ATCC) en el Petroleum Club de Houston, junto a Felipe Bayón (GeoPark), Julián Escuder (Pluspetrol) y Javier Rielo (TotalEnergies), bajo la moderación de Gabriela Aguilar —VP Latam de Excelerate Energy y presidenta electa de la ATCC—.

La frontera norte de Vaca Muerta

La aceleración de Quintana en Mendoza tiene una lectura geológica que excede al pozo. Gilardone sostuvo que la formación Vaca Muerta se extiende mucho más allá de lo que muestra el mapa convencional. “Cuando uno mira los mapas históricos de Vaca Muerta, todos terminan en el Río Colorado. Ninguno muestra el potencial al norte. Pero la roca llega hasta Malargüe. Estamos arañando la parte muy inicial de la cuenca”, planteó.

De esta manera, Galardone ratificó la postura de Continental Resources, quien a través de, Ross Stuart, vicepresidente de Land & Business Development, aseguró que Vaca Muerta tiene hoy unos 3.000 pozos horizontales perforados, contra los más de 30.000 que acumulan las grandes cuencas shale norteamericanas en su etapa madura. “No es comparable cuánto recorrido tiene por delante Vaca Muerta. Recién está empezando”, había dicho. Esto, de alguna manera plantea desafiar el sweet spot de la cuenca y correr el eje desde Añelo hacia el norte y a empujar las fronteras del play hacia afuera.

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Esa expansión está empezando a ocurrir en ambos extremos. Por el sur, en Río Negro, CAPEX prepara para el primer trimestre de 2027 su primer pozo exploratorio no convencional en Cinco Saltos Norte, apostando a que la continuidad de la formación replique los resultados que Phoenix obtuvo con sus mejores pozos de los últimos dos años en Confluencia Norte y Confluencia Sur.

Por el norte, Pluspetrol opera Bajo del Choique - La Invernada y Tecpetrol avanza con Los Toldos II Este y Fortín de Piedra; ahora Continental suma posiciones no operadas en cuatro bloques de PAE y la operación de Los Toldos II Oeste. Es ese frente el que Quintana busca extender al territorio mendocino.

La compañía opera más de 150.000 acres de Vaca Muerta en Cañadón Amarillo. Si los pozos validan la continuidad de la formación al norte del Río Colorado, el efecto va a ser doble. Por un lado, abre una nueva ventana de inversión en Mendoza, una provincia que durante años quedó fuera del mapa shale.

Por el otro, comprime la curva de aprendizaje regional: la infraestructura de oleoductos y plantas de gas que el clúster Mendoza Sur ya tiene en pie permite saltear varias etapas que en Neuquén se resolvieron con años de obra. “Si estos pozos salen bien, el Norte se abre. Tenés a Continental, a Pluspetrol y a Tecpetrol en la zona. La frontera norte de Vaca Muerta va a empezar a moverse”, anticipó Gilardone.

El paralelismo, agregó, es con la propia historia del Permian. Antes de su explosión, la cuenca tejana había sido considerada durante décadas un activo convencional en declive. Cuando el shale empezó a extender los bordes del play, áreas que eran percibidas como periféricas pasaron a ser eje del desarrollo. La apuesta mendocina de Quintana es, en clave argentina, una jugada análoga: validar el borde para correr el centro de gravedad de la cuenca.

Tres adquisiciones en un año y x44 en producción

La aparición de Quintana en el plano nacional fue meteórica. La compañía multiplicó por 44 su producción —pasó de 400 BOE/d a 21.200 BOE/d— y se ubicó como la novena productora de gas del país. Fue el resultado de tres adquisiciones cerradas en menos de 12 meses, con una matriz común: yacimientos con reservas convencionales, capacidad de midstream disponible y upside no convencional.

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Primero, Estación Fernández Oro (EFO) en Río Negro, un yacimiento con 1,3 TCF de gas in place del que apenas se produjo el equivalente a 100 BCF y donde la firma terminó la campaña de workover. Después, el cluster Mendoza Sur —seis áreas que YPF traspasó en junio de 2025: Chihuidos, El Portón, Cañadón Amarillo, Altiplanicie del Payún, entre otras—, una de las cuales (Altiplanicie del Payún) es más grande que la Ciudad de Buenos Aires. Y por último Cañadón León en Santa Cruz, un yacimiento de 7.000 barriles diarios.

Mendoza Sur

La estrategia de Mendoza Sur, según Gilardone, no se agota en el shale. La infraestructura del clúster —oleoductos y plantas de gas— habilita una segunda apuesta: convertir parte del activo en una facility de almacenaje de gas a tiempo para el momento en que el desarrollo de Vaca Muerta empiece a generar excedentes de gas asociado, en la antesala de los proyectos de GNL. “En el Permian pasó eso antes de que llegara el LNG: hubo un overflow de gas asociado. Identificamos a Mendoza Sur como una potencial facility de almacenaje”, explicó.

Gilardone aprovechó el panel para repasar el origen de Quintana, una historia menos conocida en el mainstream del sector. La compañía nació en plena pandemia, cuando el precio del crudo se desplomaba y los teléfonos de su consultora —FDC, especializada en estudios de reservorios— sólo sonaban para recibir cancelaciones de contratos. La decisión, dijo, fue mirar el vaso medio lleno: “Era un buen momento para empezar a comprar empresas o activos”. Llamó entonces a sus compañeros del ITBA. La primera adquisición fue la operación argentina de Quintana Petroleum, una empresa estadounidense de la familia Corby Robertson (Texas) para la que el propio Gilardone había trabajado en sus inicios y que tenía un descubrimiento en Santa Cruz frenado por el contexto político. La operación se cerró con financiamiento de Trafigura como off-taker y le permitió a la compañía "bookear" 15 millones de barriles de reservas para arrancar.

La decisión más singular del modelo de Quintana, dijo Gilardone, fue ofrecerle a los ingenieros y geólogos jóvenes la posibilidad de comprar acciones al mismo precio que los socios fundadores. “No tuvimos empleados ni colaboradores: convertimos a la gente en propietaria. Por eso trabajaron como locos analizando todas las oportunidades del mercado”, planteó. Esa misma estructura, agregó, es la que terminó identificando los activos de YPF que se ponían a la venta y diseñando la matriz de las tres adquisiciones posteriores.

El cierre de Gilardone fue un elogio explícito al capital humano del sector. “Quiero remarcar la calidad de los recursos humanos que tiene la Argentina. Los ingenieros, los geólogos, los técnicos. Es lo que hace a este país absolutamente increíble”, sintetizó, en sintonía con el tono general que la delegación argentina llevó al Petroleum Club.