“En seis meses estamos haciendo nuestros primeros pozos horizontales y nuestras primeras fracturas”, destacó Bayón. Para el ejecutivo, la guerra en Medio Oriente disparó el interés global por la Argentina: “Se ha vuelto una localidad que despierta mucho más interés. Hay mucha gente tratando de entrar, compañías americanas y otras compañías”.
Pese al ruido, GeoPark mantendrá el foco en sus dos bloques. “Estamos abiertos a mirar oportunidades, pero el foco es ejecutar de manera eficiente y segura, llegar al plateau de 20.000 barriles”, marcó.
Una cuenca todavía subexplotada
Sobre el estado del play, Bayón fue contundente: “Vaca Muerta es una realidad. Más de 600.000 barriles de crudo y más de 3.500 millones de pies cúbicos diarios de gas demuestran que es un activo estratégico que se puede operar”. Y agregó que la cuenca tiene aún margen para crecer: “Hay un porcentaje bajo en desarrollo. Las áreas de borde pueden ser interesantes y hay otras formaciones adicionales. Neuquén tiene un potencial muy grande”.
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Felipe Bayón, CEO de Geopark.
La compañía opera en Neuquén con un equipo dedicado de 45 personas y Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) como socia minoritaria. El CEO aseguro que hay mucha gente que trabajó para todas las operadoras de la cuenca y ahora aplica ese know-how” en el desarrollo del play argentino, al asegurar que la experiencia es un asset que conjura la falta de historia de la compañía en los no convencionales.
El CEO destacó la velocidad del despliegue: “Conseguir taladro, perforadores y contratos en seis meses es muy difícil; en una operación tradicional habría tomado mucho más tiempo”. Y reconoció el rol de la provincia y de la industria: “Hemos entrado con muchísimo respeto. Hay personas que conozco hace 20 o 25 años; nos han recibido muy bien”.
Midstream y el precio que prefiere
Consultado por los cuellos de botella en transporte, Bayón se mostró optimista. “Hay varios sistemas de transporte que van a tener hitos de ampliaciones pronto. No creo que vaya a ser un cuello de botella”, evaluó.
En cuanto al precio internacional del crudo, distorsionado por la escalada en Medio Oriente, fue claro: “Nuestros proyectos son viables a US$ 60. Tenemos coberturas financieras y la inversión está garantizada”. Pero adelantó cuál sería el escenario que prefiere: “Que el precio se estabilice un poco más abajo. Algún número cerca de los 70 u 80 dólares sería bastante bueno”. El riesgo, advirtió, es que “se caliente demasiado el mercado y después no consigas servicios”.
La incertidumbre, dijo, marca el ritmo. “Nadie sabe cuándo el precio va a bajar, si va a bajar o si va a seguir subiendo. Las refinerías que sufren daños demoran tres, cuatro o cinco años en repararse”, cerró.