Los planes apuntan a reforzar la infraestructura existente, mejorar las condiciones operativas y preparar al puerto para una mayor demanda de servicios vinculados con la producción de petróleo y gas.
"Este año estamos invirtiendo 44 millones de dólares en infraestructura portuaria y unos 12 millones en infraestructura vial", expresó.
El rol del puerto en la expansión de Vaca Muerta
La conexión mediante ductos y gasoductos con Neuquén y otras regiones del país posiciona al Puerto de Bahía Blanca como un punto relevante para la logística energética nacional. Desde allí se canaliza parte de la producción de hidrocarburos de Vaca Muerta, tanto crudo como líquidos derivados del gas natural.
“Hoy el puerto es un eslabón fundamental en la cadena de exportación del Oil & Gas”, afirmó Mandolesi Burgos.
El presidente del Consorcio destacó que el complejo viene registrando récords de exportación y señaló el crecimiento de los volúmenes asociados a la actividad. En particular, mencionó el movimiento de líquidos del gas natural a través de instalaciones de empresas como Compañía Mega, que anunció nuevas inversiones para continuar expandiendo sus operaciones.
La compañía, que procesa líquidos derivados del gas natural provenientes de la cuenca neuquina, forma parte del entramado industrial que vincula la producción de Vaca Muerta con la infraestructura de procesamiento, transporte y exportación del sur bonaerense.
“La decisión de inversión de las compañías privadas en este ámbito ha generado un crecimiento fundamental, sustancial, en el desarrollo del Puerto de Bahía Blanca y de la ciudad”, señaló.
Obras para ampliar y modernizar la infraestructura portuaria
El programa de inversiones contempla intervenciones en distintos sectores del complejo, con trabajos destinados a mejorar la seguridad, renovar instalaciones y reforzar la capacidad de operación de los muelles.
Entre las obras previstas y en ejecución se encuentran la modernización del sistema eléctrico de las postas 1 y 2, la reparación de estructuras de atraque, el recambio de pasarelas metálicas y la renovación de instalaciones vinculadas con la red contra incendios. También se incluyen trabajos en el sistema de abastecimiento de agua de Puerto Galván y la instalación de infraestructura para cañeros en Ingeniero White y Puerto Galván.
A estas iniciativas se suma la adquisición de tres brazos cargadores destinados a las postas 1 y 3, equipamiento especializado para las operaciones de carga. El plan también comprende la reparación de estructuras del sitio 21 y la recuperación del muelle de pescadores.
En este último caso, el proyecto contempla la reconstrucción del frente de atraque y la extensión del paseo portuario en aproximadamente 120 metros. Además de recuperar un sector deteriorado, la intervención busca mejorar la integración de esa zona con el entorno urbano.
Otras obras apuntan a mejorar las condiciones de circulación y almacenamiento dentro de la jurisdicción portuaria. Entre ellas se encuentra la nivelación del sector de cangrejales, que permitirá disponer de una superficie apta para el tránsito y el depósito temporario de cargas.
Además, el programa incluye trabajos de iluminación en los sitios 5 y 6 de Puerto Galván, mejoras en los accesos y la seguridad patrimonial, y un proyecto de modernización estructural de la posta de inflamables 1. También se prevé avanzar con estudios de ingeniería para ampliar el sector oeste de Puerto Galván y con la construcción de cuatro naves industriales en Ingeniero White.
Asimismo, el Consorcio firmó convenios con Vialidad Nacional para reparar y reconstruir tramos de las rutas nacionales 3 y 252, además de ejecutar mejoras en intersecciones y rotondas de acceso.
El polo petroquímico y las nuevas inversiones industriales
El crecimiento de la infraestructura portuaria está asociado también al desarrollo del polo petroquímico de Bahía Blanca, donde operan empresas como Dow, Mega y Profertil.
“Para nosotros es de mucha importancia por el vínculo que tenemos con la producción, y el puerto tiene no solamente la exportación de los líquidos y la producción de petróleo, sino también es un polo petroquímico, el 5° polo petroquímico más importante en la Argentina”, explicó el titular del Consorcio.
En ese sentido, sostuvo que la participación en la Argentina Oil & Gas Patagonia permitió fortalecer los vínculos con compañías que operan en la cadena energética y que mantienen una relación directa con el puerto. “Los desafíos son comunes y es por eso que es importante que lo sigamos trabajando en forma conjunta”, afirmó.
Monitoreo ambiental ante el crecimiento de la actividad hidrocarburífera
La expansión de las operaciones vinculadas con los hidrocarburos también plantea nuevos desafíos en materia de gestión ambiental. Por ese motivo, el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca comenzó a implementar, a fines de 2025, una estrategia de monitoreo pasivo de hidrocarburos en el estuario, desarrollada en conjunto con investigadores del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO).
La iniciativa complementa los controles que el puerto realiza de manera periódica en el marco de la Resolución 263/19, asociados principalmente a las actividades de dragado. Esos estudios abarcan 23 sitios distribuidos a lo largo de unos 85 kilómetros del estuario, desde la Posta de Inflamables hasta el Vaciadero Beta.
Según la información difundida por el Consorcio, los análisis convencionales realizados hasta el momento registraron concentraciones de hidrocarburos por debajo de los límites de detección de las técnicas utilizadas.
La nueva metodología incorpora dispositivos de muestreo pasivo que permanecen durante varias semanas en distintos puntos del estuario y acumulan compuestos presentes en el agua. A diferencia de una muestra puntual, este procedimiento permite integrar información durante un período determinado y mejorar la posibilidad de identificar concentraciones bajas y eventuales tendencias.
El proyecto comenzó con una etapa de evaluación de la tecnología y avanzó hacia una segunda fase que incorpora mejoras metodológicas, como la ampliación de los puntos de monitoreo, la realización de réplicas y el control de los períodos de exposición. El objetivo es construir una línea de base ambiental que permita seguir la evolución del estuario a medida que crece la actividad portuaria e hidrocarburífera.