ver más

El Niño dispara las exportaciones de gas de Vaca Muerta a Brasil

¿Puede un fenómeno climático redefinir el mapa energético de Sudamérica? El Niño convierte a Argentina en el proveedor clave de gas para Brasil.

Un fenómeno climático de escala global podría acelerar uno de los procesos de integración energética más importantes de América del Sur. La presencia de una versión intensa de El Niño durante la próxima primavera austral generará condiciones asimétricas entre Argentina y Brasil que, según especialistas, derivarán en un incremento significativo del comercio transfronterizo de gas natural.

Así lo advirtió Guido Maiulini, representante de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), en una entrevista con Reuters: "Es probable que Brasil tenga mayores necesidades de gas natural y Argentina, por lo que digo de cómo afecta (El Niño) al (río) Paraná, pueda tener excedentes exportables porque tenga un menor consumo de usinas térmicas y, en consecuencia, puede ser que haya un comercio transfronterizo mucho más importante esta primavera".

El mecanismo climático detrás del negocio

La lógica es directa. El Niño intensifica las precipitaciones en Argentina, lo que potencia el rendimiento de las centrales hidroeléctricas locales y reduce la necesidad de quemar gas en usinas térmicas. Ese gas liberado queda disponible para la exportación.

En el lado opuesto de la ecuación, el mismo fenómeno provoca sequías en el oeste de Brasil, donde la generación eléctrica depende en más del 50% de fuentes hidroeléctricas. La caída en los niveles de los embalses obliga al país a encender sus plantas térmicas, lo que eleva la demanda de gas natural de forma directa.

"Brasil es un país donde su capacidad de generación es muy fuertemente hidroeléctrica, hasta arriba del 50%, entonces cuando viene un evento meteorológico así, puede tener restricciones en la generación hidroeléctrica", explicó Maiulini.

image

La infraestructura gasífera de Bolivia es clave para conectar la oferta argentina con el mercado brasileño.

Vaca Muerta, el músculo detrás de la oferta

La capacidad exportadora argentina no es circunstancial. El país consolida su posición gracias al desarrollo de Vaca Muerta, la formación no convencional ubicada en el oeste del país que alberga la segunda reserva de gas no convencional del mundo y la cuarta de petróleo. Esa base de recursos sustenta tanto los contratos actuales como las ambiciones de largo plazo.

Argentina ya retomó las exportaciones de gas a Chile con contratos firmes. Paralelamente, negocia nuevos acuerdos de suministro hacia Brasil mediante el uso de la infraestructura de gasoductos ya instalada en Bolivia. Las autoridades bolivianas, según Maiulini, "caracterizan como de la mayor importancia tener el mayor empleo posible de esta infraestructura gasífera, para impulsar este mercado regional".

Una integración regional con cifras concretas

La OLACDE mide el potencial de esta integración en números precisos. Las inversiones necesarias en infraestructura en Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia y Argentina escalan hasta los 18.000 millones de dólares. El retorno, en un escenario de desarrollo óptimo, implica un flujo comercial regional de entre 60 y 70 millones de metros cúbicos diarios de gas, con un valor estimado de 5.000 millones de dólares anuales.

La demanda existe y tiene rostro: mercados con necesidades insatisfechas o dependientes de fuentes en declive —como Bolivia— o de alternativas más costosas, como el gas natural licuado (GNL) importado.

Más allá del gasoducto: crudo y GNL global

La estrategia exportadora argentina no se limita al gas por red. YPF, la principal petrolera del país, avanza en la expansión de embarques de crudo desde un nuevo puerto en la provincia de Río Negro. El horizonte más ambicioso apunta al mercado global de GNL: la llegada de buques licuefactores a partir de 2027 abre la posibilidad de convertir a Argentina en un exportador de gas licuado de escala internacional, un salto cualitativo respecto del comercio regional por gasoducto.

La confluencia entre el ciclo climático de El Niño, la madurez productiva de Vaca Muerta y la infraestructura heredada de Bolivia crea una ventana de oportunidad concreta para el comercio energético regional. Lo que hoy es una proyección estacional podría ser el ensayo de una integración gasífera estructural en América del Sur.

FUENTE: Reuters