Según la agencia Bloomberg, anoche el precio del Brent tocó los 35,7 dólares, después de haber llegado a un piso de casi 31. Es una de las mayores caídas y emula a 1991, en plena guerra de Irak.
Otro factor es la decisión de la petrolera estatal saudí Aramco de comenzar en abril próximo a bombear más barriles diarios después de que el actual acuerdo de la Opep expire.
La firma ha estado produciendo 9,7 millones de barriles diarios en los dos últimos meses, pero cuenta con una capacidad de producción de hasta 12 millones, y ya comunicó a algunos participantes del mercado su intención de incrementar la producción, e incluso llegar a su máximo.
El precio del Brent, que es el de referencia en Argentina y el de Vaca Muerta, es fundamental para alentar a los inversores a continuar con los planes de desarrollo no convencionales, en el camino de la exportación de crudo.
Ya en agosto del año pasado se congeló el precio del Brent en Argentina por una decisión del ex presidente Mauricio Macri, para que la suba de los combustibles no llegue a una escalada inflacionaria. Pero esa maniobra trajo una paralización de la actividad en Vaca Muerta, con baja de equipos y crisis en las pymes, que representan toda la cadena de valor hidrocarburífera.
Con el piso de 35 dólares, el ánimo empieza a inquietarse.
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