El declino del gas convencional y el consumo de las reservas de petróleo eran los temas más preocupantes para la Argentina, aunque había algo de negación por parte de los gobiernos nacionales. Por aquel tiempo, el gobernador Jorge Sapag impulsaba la idea de explotar la roca shale, por lo que logró un ensayo de parte de la YPF de Repsol en 2008 para evaluar la calidad geológica (ver aparte).
A la fecha son 41 las concesiones de áreas no convencionales que otorgó el Gobierno de Neuquén.
Comenzaban a darse los primeros pasos de la industria de los hidrocarburos no convencionales. En 2012, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner decidió expropiar las acciones de Repsol y tomar el control total de YPF. El objetivo era claro: llevar a Vaca Muerta a otra instancia de desarrollo.
La producción de petróleo de Neuquén alcanzó los 213.808 barriles por día y de ese número a Vaca Muerta se le computan 174.416 barriles por día. Esto quiere decir que el 33% del petróleo argentino viene de la roca de esquisto.
La producción total de gas natural en el país alcanzó los 133.672 millones de metros cúbicos por día y la participación de Vaca Muerta con su shale gas fue de 44,2 millones de metros cúbicos por día.
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Salto exportador
Chubut tenía una producción estable de 150 mil barriles por día, pero después de las medidas de aislamiento bajó hasta 140 mil barriles por día. Sin contar a Neuquén, en septiembre Chubut fue el único distrito que creció en producción de petróleo pero apenas un 0,5%.
Si en una época la mayor provincia petrolera era Chubut, ahora es Neuquén. La pelea por el podio comenzó en 2019, pero el contexto de la pandemia provocó que la recuperación más rápida la tuviera el shale oil, mientras que el resto del petróleo convencional sigue en caída.
El crecimiento de producción asociado a la lenta recuperación de la demanda nacional (primero por las cuarentenas y después por la crisis económica) y a los altos precios del Brent (el crudo del Mar del Norte cotiza a 85 dólares) permitió que Neuquén se convirtiera en exportadora. El crudo pesado de Chubut sigue saliendo al exterior, aunque ahora se le suma un blend de crudos livianos que tienen el sello Vaca Muerta. En el primer semestre de este año, las exportaciones de petróleo del país superaron los 10 millones de barriles, más de la mitad correspondieron a crudo liviano de la cuenca neuquina.
De esta manera, la actividad que tiene por objetivo Vaca Muerta se dinamiza y convierte a la Argentina en exportadora de petróleo, además de las exportaciones de gas natural que también tuvieron su impulso gracias a la roca shale -el objetivo con el gas es llegar a los países vecinos Chile, Uruguay y Brasil-.
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Con 174 mil barriles de shale oil, Vaca Muerta significa el 33% de la producción argentina.
La transformación de la industria
La oportunidad de que la producción continúe creciendo y este nuevo perfil exportador obligan a ejecutar una transformación en toda la cadena productiva. Por caso, las refinerías están ajustándose para recibir cada vez más shale oil, por lo que YPF tiene planes de inversión en la refinería mendocina de Luján de Cuyo y en la neuquina Plaza Huincul.
Además, el gobierno nacional quiere que la licitación del nuevo gasoducto para Vaca Muerta esté para fin de año, en caso contrario se habrá perdido tiempo valioso para ampliar la capacidad de transporte de gas natural y llevar el recurso a los principales centros de consumo, previendo que la economía podría reactivarse tanto en la industria como en el sector de los servicios.
El petróleo se convierte en un recurso clave para obtener dólares rápidamente (todavía el 93% se consume en el mercado local). El gas de la cuenca neuquina será clave para evitar las importaciones de GNL a precios excesivamente elevados como los que se esperan para 2022. El valor de Vaca Muerta está confirmado. Y apenes con el 6% de su superficie explotada.