Diferenciarse de los fósiles
El director ejecutivo de DAR, Hugo Che Piu, afirmó que la transición energética no debe replicar las prácticas extractivas que han contribuido al cambio climático. Además, señaló que decisiones económicas globales, como el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un arancel adicional del 10 % a países como Perú, afectan directamente a la región. Che Piu subrayó que América Latina sigue dependiendo de potencias globales consumidoras de recursos fósiles, por lo que es crucial generar reflexiones propias desde la región.
Por su parte, Ariana Escalante, de la organización Fundar de México, indicó que, pese a la promoción de normas para la extracción de minerales estratégicos destinados a tecnologías renovables, como paneles solares, el consumo de combustibles fósiles no ha disminuido, sino que se ha duplicado en los últimos años.
El panorama en la región
Raúl Velásquez, analista de Energía e Hidrocarburos de la Fundación Jubileo de Bolivia, destacó la alta dependencia de América Latina de los combustibles fósiles, tanto en producción como en consumo. Según explicó, en 2020, el 82 % del consumo energético mundial provino de fuentes fósiles (petróleo, carbón y gas natural). En la región, el sector del transporte, que depende mayormente del diésel, es el mayor consumidor de energía. Además, países como Brasil y Argentina están incrementando su producción de petróleo y gas natural para convertirse en grandes exportadores.
El economista Telye Yurisch, de la Fundación Terram en Chile, advirtió que la creciente demanda de minerales críticos para la transición energética podría desencadenar una nueva fase de extractivismo intensivo, con impactos significativos en territorios y comunidades locales, especialmente en áreas indígenas. Yurisch también señaló que la gobernanza minera en la región presenta debilidades que dificultan una explotación sostenible de recursos como el litio, el cobre y el cobalto.
Los expertos coincidieron en la necesidad de construir una narrativa regional que priorice la sostenibilidad y la justicia social en la transición energética. El panel incluyó a representantes de Oxfam Perú, el Instituto Brasileño de Análisis Sociales y Económicos (Ibase), las organizaciones CooperAcción y Fundar, y el Instituto de Gobernanza de Recursos Naturales (NRGI).