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El gas cae 8%, la electricidad sube 4% y el sector se prepara para invertir

El gas volvió a retroceder con fuerza, aunque la electricidad mostró dinamismo. Las empresas anticipan más inversiones para mejorar capacidad y servicio.

El cierre del año 2025 arroja una lectura compleja para la matriz productiva de nuestro país. El Indicador Sintético de Energía (ISE) -herramienta del INDEC que mide el desempeño del sector mediante la generación neta de electricidad, el gas para centrales y derivados del petróleo-, registró una caída interanual del 0,4% en el cuarto trimestre. Este retroceso se profundiza al observar la serie desestacionalizada, que exhibe una disminución del 1,2% respecto al tercer trimestre de 2025.

Pese a este escenario contractivo en el nivel general, la serie tendencia-ciclo muestra un ligero incremento del 0,3%, lo cual sugiere una estabilización subyacente frente a la volatilidad estacional. El ISE es fundamental porque homogeneiza distintas unidades de medida en toneladas equivalentes de petróleo (TEP), permitiendo una visión integral de la oferta energética.

Electricidad: El motor de la transición

El sector eléctrico destaca como el punto más luminoso del informe. La generación neta de energía eléctrica en el Sistema Interconectado Nacional aumentó un 4,2% interanual en el cuarto trimestre.

Este crecimiento responde a una mayor generación nuclear y renovable, sectores que consolidan su participación en la oferta total.

En contraste, la autogeneración —proceso donde el establecimiento produce electricidad como actividad secundaria— creció apenas un 0,7%.

Un dato relevante para el mercado mayorista es que la energía autogenerada despachada al MEM saltó un 15,7%, compensando la baja del 2,8% en la energía destinada al autoconsumo.

Gas y petróleo: Contrastes marcados

El segmento del gas natural atraviesa un período de contracción severa. El gas distribuido por redes (excluyendo el destinado a usinas) cayó un 8,1% en el cuarto trimestre de 2025. El informe técnico del INDEC atribuye este fenómeno a un menor volumen distribuido a usuarios industriales, lo que refleja una desaceleración en la actividad fabril.

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Por su parte, los derivados del petróleo seleccionados para el cálculo del ISE mostraron una dinámica positiva con una suba del 2,5%. Dentro de este grupo, el gasoil neto de centrales eléctricas representó la principal incidencia positiva para el indicador.

Biocombustibles: Caminos divergentes

La industria de los biocombustibles muestra realidades opuestas según el origen del insumo. El biodiésel sufrió una baja en la producción del 7,6%, acompañada por un desplome del 9% en los despachos al mercado interno.

En la vereda opuesta, el bioetanol cerró el año con un crecimiento del 6,8% en su producción total. Este impulso proviene mayoritariamente del bioetanol de caña, que disparó su rendimiento un 16,4%, mientras que el bioetanol de maíz aportó un modesto incremento del 0,7%. Los despachos internos de este combustible subieron un 2%.

Expectativas 2026: Apuesta firme por la inversión

Pese a la ambigüedad de los indicadores actuales, el empresariado mantiene una visión constructiva para el inicio de 2026. Según la encuesta cualitativa, el 100% de las firmas gasíferas y el 84,6% de las petroleras prevén realizar inversiones durante el primer trimestre. Los fondos se orientarán a mejorar la calidad del servicio y ampliar la capacidad de producción.

En cuanto a la demanda interna, el 75,0% del sector gasífero espera estabilidad, mientras que en electricidad un 33,3% de las empresas anticipa un aumento en el consumo.

Fuente: INDEC con datos de ENARGAS, CAMMESA y la Secretaría de Energía.