El Plan Andes como motor del cambio
El Plan Andes no surgió de improviso. YPF lleva tiempo rediseñando su cartera de activos con una lógica clara: concentrarse donde tiene ventajas competitivas —fundamentalmente en la formación Vaca Muerta y el desarrollo no convencional— y transferir a terceros aquellos activos convencionales que requieren un enfoque operativo diferente.
Las áreas Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande forman parte de ese conjunto de activos que la compañía decidió ceder. Ambas concesiones pertenecen al universo de los campos maduros, con infraestructura instalada, historia productiva y un potencial que depende, en gran medida, de la calidad de gestión del operador.
La ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre, describió la cesión como parte del "dinamismo y atomización de los actores del sector" y la encuadró como "una reconfiguración del mapa de operadores en Mendoza". Lejos de ver el cambio como una pérdida, la funcionaria señaló que la provincia tiene "la obligación y la responsabilidad de trabajarlo como una oportunidad de mejorar en eficiencia para crecer en producción".
Venoil, bajo la lupa del Estado provincial
La autorización no llegó sin análisis previo. Antes de firmar la resolución, las áreas técnicas, económicas y legales del Ministerio evaluaron en detalle la capacidad legal, técnica y económico-financiera de Venoil S.A. como cesionaria. Solo después de ese escrutinio, la Provincia otorgó su aval.
El director de Hidrocarburos, Lucas Erio, subrayó que "este proceso permite sostener la actividad en áreas convencionales, promover nuevas inversiones y garantizar la continuidad productiva bajo un esquema de control técnico, económico, legal y ambiental por parte de la Provincia". La frase resume la filosofía detrás de la decisión: no se trata solo de aprobar una transferencia, sino de garantizar que el cambio de manos no implique un retroceso en ninguna de las dimensiones que importan.
La autorización tiene una vigencia de cuatro meses desde la notificación de la resolución. En ese plazo, YPF S.A. y Venoil S.A. deben formalizar la escritura pública definitiva de cesión y presentarla ante la Dirección de Hidrocarburos para su toma de razón y efectiva vigencia. La resolución también deja establecido que el pedido de prórroga de las concesiones por 10 años, solicitado por las partes, se analizará en una instancia posterior, una vez perfeccionada la cesión.
Sin letra chica
Uno de los aspectos más relevantes de la resolución es la posición firme que adopta la Provincia respecto al control ambiental y las obligaciones heredadas. La norma establece con claridad que la Provincia preserva sus facultades de fiscalización y que la autorización no exime a ninguna de las partes de sus obligaciones en materia de canon, regalías, saneamiento de pasivos ambientales y abandono definitivo de pozos.
El punto más contundente: cualquier cláusula privada entre YPF y Venoil que intente limitar responsabilidades ambientales no podrá hacerse valer frente a la Provincia de Mendoza. La resolución también mantiene la responsabilidad solidaria entre cedente y cesionaria respecto de los pozos perforados o explotados por YPF y de los pasivos ambientales generados con anterioridad a la cesión.
"Queremos que las áreas convencionales tengan futuro, pero con reglas claras. La Provincia acompaña la inversión y la continuidad operativa, pero también exige responsabilidad ambiental, cumplimiento de obligaciones y seriedad técnica en la gestión de los activos", remarcó Erio.
Campos maduros, oportunidad concreta
Más allá de los aspectos técnicos y legales, la cesión pone sobre la mesa una discusión de fondo sobre el futuro de los campos convencionales en Argentina. Estas áreas no son reliquias del pasado: representan infraestructura instalada, empleo directo, cadenas de proveedores activas, conocimiento técnico acumulado durante décadas y recaudación provincial constante.
El desafío no es menor. Este tipo de activos requiere gestión eficiente, estrategias orientadas a extender la vida útil de los yacimientos y capacidad para mejorar la productividad con inversión sostenida. Operadores especializados en campos maduros pueden aportar precisamente eso: foco, experiencia específica y vocación de largo plazo en áreas que las grandes compañías tienden a dejar atrás en su camino hacia el no convencional.
Con esta decisión, Mendoza reafirma su apuesta por la seguridad jurídica, la atracción de inversiones y el desarrollo responsable de su industria hidrocarburífera. La transferencia de Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande no es el fin de una historia, sino el comienzo de una nueva etapa para dos áreas con potencial aún por explotar.
FUENTE: prensa de gobierno de Mendoza