Si la longitud lateral de un pozo es de 2300 metros, la cantidad de fracturas puede rodar entre 25 y 29 etapas según el diseño, siguiendo la base de datos que contiene información de 2.105 pozos de los cuales 1.472 son no convencionales (que llegaron a reservorios shale o tight). Cada empresa tiene su método, por lo que la separación entre etapa y etapa puede ser de alrededor de 70 a 75 metros.
Ha habido búsquedas con distintos tipos de tecnología para achicar la distancia entre fracturas y mejorar la productividad del pozo. El método de plug and perf (tapón y punzado) es el más utilizado y confiable, aunque en un puñado de pozos fue reemplazado por las camisas deslizables a modo de prueba: una herramienta intercalada entre cada casing que se abre o cierra a los fines de tomar contacto con el cemento y la roca.
Las empresas operadoras que probaron este sistema fueron Pan American Energy e YPF entre 2015 y 2018. Apenas son doce pozos, por lo que todo indica que fueron apenas pruebas en áreas como Bandurria Centro –aquí logró un récord de 71 fracturas, pero son más pequeñas que el promedio- y Corión Amargo Sur en el caso de PAE y El Orejano y Loma Campana a cargo de YPF.
YPF tiene el pozo petrolero más productivo en Loma Campana: el SOil-388(h), que en septiembre aportó 1.624 barriles por día, de acuerdo a los datos de la Secretaría de Energía de la Nación. En segundo lugar para el segmento del shale oil está Vista Oil & Gas con el pozo MdM-2030(h) con una producción promedio de 1.584 barriles por día. El top 10 de pozos está repartido entre las empresas YPF, Vista y Shell en las áreas Loma Campana, Bajada del Palo Oeste y Sierras Blancas.
En el análisis de la base de datos, hay 80 pozos que utilizaron la fractura hidráulica en lo que va de 2019. El promedio de arena utilizada fue de 8000 toneladas y se inyectó 50 millones de metros cúbicos de agua.