La relación entre YPF y Santa Cruz está rota desde hace varios años. La asunción de Pablo González como presidente de la compañía trajo un poco de aire en la provincia y un horizonte prometedor con la exploración de Palermo Aike, pero YPF nunca pudo disfrutar de la paz social que caracteriza a otras provincias.
Ahora la salida de la compañía de la actividad convencional que se encuentra en la parte sur de la Cuenca del Golfo San Jorge generó un nuevo cortocircuito. El Sindicato de Petroleros Privados de Santa Cruz reclama que YPF debe retirarse de la parte norte de la provincia de manera ordenada, garantizando los puestos de trabajo y asegurando la continuidad de las operaciones para mantener la producción. Sin embargo, los dirigentes denuncian que la compañía “pretende irse de forma desordenada”.
“Por ello la declaración de alerta y movilización, donde también se prevé convocar un plenario de delegados de todos los servicios de YPF para diagramar un plan de lucha y definir las acciones a tomar”, adelantaron desde el gremio que ahora conduce Güenchenen.
“Desde que asumió Guillermo Marín como presidente de YPF, fue paralizando paulatinamente los equipos, siempre con una excusa de falta de locaciones o cualquier pretexto, para golpear a Santa Cruz. YPF tiene una deuda histórica con la provincia, siempre se aprovechó de ella, y ahora como ve más rentables otros yacimientos como vaca muerta, la quiere abandonar de manera muy desprolija”, afirmó el dirigente gremial.
“Esto no puede seguir así, han destruido YPF, y de continuar de esta manera, no me cabe duda de que va camino a una nueva privatización”, destacó el titular de petroleros privados.