Ese pedido es un viejo nuevo reclamo de las cuencas productivas que sufrieron la migración de los equipos, empresas y trabajadores debido al requerimiento de las operaciones en Vaca Muerta.
Los integrantes del oficialismo salieron a respaldar el proyecto inmediatamente. Los gobernadores de Chubut y Santa Cruz, Mariano Arcioni y Alicia Kirchner, respectivamente, y el intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque, se pusieron a la cabeza de la defensa de la iniciativa y ponderaron el trabajo de Sergio Massa.
En tanto, los gobernadores electos de Chubut y Santa Cruz, Ignacio Torres y Claudio Vidal, respectivamente, más el secretario general del Sindicato de Petroleros Privados de Chubut, Jorge Ávila, cuestionaron que no fueron considerados para elaborar la propuesta.
Torres fue el más duro de los tres. El mandatario electo sostuvo que el proyecto “lo había hecho un trasnochado de Casa Rosada” y adelantó que las provincias irán por una iniciativa propia que responda los intereses de la región.
Los días pasaron y las elecciones del 22 de octubre cambiaron un poco el panorama. La victoria del ministro de Economía de la Nación generó que el panorama político bajara los decibeles. El propio Ávila pidió “parar la pelota” y dijo que estaba dispuesto a trabajar en cambios en el proyecto de ley debido a que “es lo único que tenemos”.
La tregua duró apenas unos días. El secretario adjunto del gremio de petroleros convencionales salió con los tapones de punta. Carlos Gómez puso en duda “si el proyecto existía” y sostuvo que Nación debe devolverle algo de todo lo que dio la Cuenca del Golfo San Jorge.
Finalmente, Nación envió el proyecto al Congreso y ahora se espera que comience a ser trabajado en la comisión de Energía. Los ojos están puestos en Santiago Igon, diputado electo por Chubut y presidente de la comisión. Es que temen que el legislador que responde al kirchnerismo “duerma” la iniciativa tal como sucedió con el proyecto de ley de GNL.