El cronograma sigue firme. La conexión con la infraestructura de YPF está prevista para el 15 de diciembre, y la operación comercial debería arrancar en febrero. Son los últimos movimientos antes de que el proyecto pase de obra en construcción a sistema en funcionamiento.
Cómo va a crecer la capacidad de bombeo
El arranque va a ser gradual, no de golpe. La capacidad inicial ronda los 180.000 barriles diarios, un volumen que ya de por sí reordena la logística del petróleo no convencional en la región. Nadie espera el máximo desde el primer día.
Ese número va a subir mes a mes hasta llegar a los 550.000 barriles diarios hacia julio o agosto del año que viene. Es el volumen de régimen, el que convierte al VMOS en una pieza central de la exportación argentina de crudo.
En Allen trabajan hoy alrededor de 500 personas, entre técnicos, operarios y personal de control. Sumando todos los frentes del proyecto, la obra mueve a cerca de 1.500 trabajadores, un número que da una idea del tamaño real de lo que se está construyendo.
Punta Colorada, la otra mitad de la obra
Mientras en Allen se ultiman detalles, en la terminal marítima de Punta Colorada el trabajo tampoco se detiene. Ya está colocado el techo del tercer tanque de almacenamiento, mientras el cuarto sigue en construcción, con cuadrillas trabajando en paralelo sobre ambas estructuras.
Bajo el agua, avanzan las soldaduras de la obra submarina, la parte menos visible pero más delicada del proyecto: es la que va a permitir que los barcos carguen el crudo directamente desde la terminal hacia los mercados internacionales.
En este sentido, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, recorrió este martes la estación de Allen, acompañado por el CEO de VMOS, Gustavo Chaab, y funcionarios provinciales y ponderó que "estamos en los meses finales antes de que el petróleo de la Cuenca Neuquina llegue al mundo".