“La elevada concentración de la producción y la capacidad ociosa en pocos países tendería a sostener una mayor prima de riesgo sobre el precio del crudo. En este contexto, se prevé un mayor almacenamiento estratégico por parte de gobiernos y agentes privados, reforzando las presiones alcistas sobre los precios a largo plazo”, destaca un informe de Economía & Energía.
Petróleo a 150 dólares y tensiones geopolíticas
El Citi fue más allá y anticipó un crudo a 150 dólares por barril si el Estrecho sigue bloqueado hasta fines de junio. “Las restricciones en Ormuz afectarían el transporte marítimo, los seguros, la logística portuaria y el abastecimiento de refinerías, reforzando las presiones alcistas”, afirmaron.
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Foto de Archivo: Ilustración de la bandera iraní con un gráfico bursátil y un modelo en miniatura de una bomba de petróleo. 9 de octubre de 2023. REUTERS/Dado Ruvic
Por el lado del Banco Mundial, la proyección es de un aumento del 24% en todo el 2026 para cerrar el año con un promedio de 86 dólares por barril, aunque también traza un escenario más negativo donde el promedio salta a entre 95 y 115 dólares.
El JP Morgan sostuvo que el promedio del barril estará en 96 dólares para este año y que la dinámica de precios depende menos de la magnitud inmediata de la interrupción y más de su duración: “mientras un shock temporal puede absorberse mediante inventarios y ajustes logísticos, una disrupción prolongada genera presiones alcistas más persisten”.
En ese sentido, advierte que las reservas comerciales de la OCDE podrían acercarse rápidamente a niveles críticos y señala que parte del ajuste dejó de reflejarse únicamente en el precio del crudo y comenzó a trasladarse con mayor intensidad a los combustibles refinados, especialmente al jet fuel.
Finalmente, para la Agencia Internacional de la Energía (IEA), “el mercado petrolero ingresaría en una etapa de mayor volatilidad, donde los precios del crudo tenderían a mantenerse elevados y con fluctuaciones más frecuentes, dejando atrás los períodos prolongados de estabilidad de años anteriores”.
En tanto, “la pérdida de confianza en el Estrecho de Ormuz como ruta segura podría modificar a mediano y largo plazo los flujos globales de petróleo y gas natural, impulsando a los compradores a reducir su exposición al riesgo geopolítico mediante una mayor diversificación de proveedores y rutas de exportación”, algo que claramente favorece a la Argentina.