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La reconstrucción en Medio Oriente costará US$ 58.000 millones

Un nuevo informe advierte que la reparación de la infraestructura destrozada demandará una suma multimillonaria y secuestrará recursos clave, lo cual retrasará proyectos energéticos globales.

Tras el cese al fuego del 8 de abril, el verdadero impacto económico del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán comienza a salir a la luz. Un nuevo informe advierte que la reparación de la infraestructura destrozada demandará una suma multimillonaria y secuestrará recursos clave, lo cual retrasará proyectos energéticos globales.

El saldo de la reciente escalada bélica en el Golfo Pérsico superó las peores proyecciones iniciales. De acuerdo con un exhaustivo análisis publicado por Rystad Energy, los costos de reparación y restauración de la infraestructura energética dañada en Medio Oriente podrían alcanzar los 58.000 millones de dólares.

Los costos de reconstrucción en Medio Oriente

Apenas tres semanas antes, la firma había estimado los daños en 25.000 millones de dólares. Sin embargo, la intensidad de los ataques previos al cese al fuego del 8 de abril entre Estados Unidos e Irán amplió drásticamente el mapa de destrucción.

Hoy, el punto medio de gasto se calcula en unos 46.000 millones de dólares, de los cuales hasta 50.000 millones corresponden exclusivamente a instalaciones de petróleo y gas, sumado a un promedio de 5.000 millones destinados a activos industriales, de energía y plantas desalinizadoras.

Una crisis global de suministro

Karan Satwani, analista sénior de investigación de la cadena de suministro en Rystad Energy, fue categórico al presentar la actualización del mercado: "Esto ya no es solo una historia sobre instalaciones dañadas en el Golfo. Se trata de una prueba de estrés para la cadena de suministro energético mundial. Las labores de reparación no crean nueva capacidad, sino que redirigen la existente, y esa redirección se notará en los retrasos de los proyectos y en la inflación mucho más allá de Oriente Medio".

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FOTO DE ARCHIVO: El sistema de misiles S-300 es visto durante la ceremonia del desfile del Día Nacional del Ejército en Teherán, Irán, 17 de abril de 2024. Majid Asgaripour/WANA (Agencia de Noticias

El informe advierte que los mismos equipos, materiales y contratistas que se necesitan urgentemente para reconstruir el Golfo ya estaban comprometidos en proyectos globales de gas natural licuado (GNL) y desarrollos en alta mar aprobados desde 2023. La urgencia por reparar refinerías y plantas petroquímicas (las más afectadas por la complejidad de sus sistemas) provocará que los operadores prioricen la restauración de su producción actual, desplazando y retrasando la ejecución de nuevos proyectos a nivel global.

Irán y Qatar: Dos caras de la misma crisis

El ritmo de la reconstrucción no será uniforme. La capacidad de ejecución nacional y el acceso a las redes de suministro internacionales están marcando una clara divergencia en los tiempos de recuperación de los países más golpeados:

  • Irán (El más afectado): Acumula la mayor cantidad de instalaciones dañadas, con costos de reparación que rozan los 19.000 millones de dólares en el escenario más grave. Los ataques paralizaron instalaciones terrestres clave en South Pars, el complejo petroquímico de Mahshahr, refinerías, depósitos en Teherán y puertos de exportación en Lavan y Siri. El impacto paraliza toda su cadena de valor (procesamiento, refinado, almacenamiento y exportación). Además, debido a las restricciones para acceder a contratistas occidentales y tecnología de punta, sus plazos de restauración serán estructuralmente más largos que los de sus vecinos.

  • Qatar (El cuello de botella técnico): Su impacto está altamente concentrado en la Ciudad Industrial de Ras Laffan, afectando unidades críticas de GNL y la planta de conversión de gas a líquidos de Pearl. El gran problema para Qatar es la superposición: las reparaciones chocarán de frente con el megaproyecto de expansión del Campo Norte de QatarEnergy. Al compartir contratistas, astilleros y equipos de ingeniería, es inminente que la expansión sufra meses de retrasos y un progreso mucho más lento.

La carrera por el acceso

A nivel de planta, el informe de Rystad Energy detalla que los rubros de ingeniería y construcción (EPC) absorberán la mayor parte de los costos, seguidos de cerca por la adquisición de equipos y materiales.

Mientras las evaluaciones de daños avanzan rápido, la fabricación de equipos críticos de largo plazo dicta el verdadero ritmo de la recuperación. En este escenario, el éxito no dependerá de quién tenga más dinero, sino de quién logre asegurarse los recursos primero.

Lo que se avecina en Medio Oriente no es un simple programa de reconstrucción. Es, en palabras de los analistas, una competencia feroz por el acceso logístico y de manufactura. Quienes actúen con rapidez lograrán mitigar el impacto, mientras que los rezagados enfrentarán paralizaciones que se extenderán mucho más allá de los escombros que dejó la guerra.