Los futuros del West Texas Intermediate en Estados Unidos (WTI) cedían 51 centavos, o un 0,86%, a 58,68 dólares el barril, después del alza del 7% de la semana pasada.
El inesperado enfriamiento del lunes se produjo después de que datos aduaneros publicados el domingo mostraron que las exportaciones de la segunda mayor economía mundial cayeron un 1,1% en noviembre frente al año anterior.
El débil comienzo de semana se desarrollaba pese a los datos que indicaron que las importaciones de crudo chinas saltaron a un récord, lo que pone de manifiesto la profundidad del nerviosismo del mercado por la disputa comercial entre Estados Unidos y China, que ha afectado al crecimiento mundial y a la demanda petrolera.
El declive de los precios puso fin a una potente racha alcista en las sesiones previas, alimentada por esperanzas de un acuerdo de reducción de suministros de la OPEP+.
El viernes, el grupo acordó profundizar sus recortes de bombeo de 1,2 millones de barriles por día (bpd) hasta los 1,7 millones de bpd, lo que representa cerca de un 1,7% de la producción global.