Como consecuencia, bancos y consultoras recortaron con fuerza sus previsiones de crecimiento económico 2026 para los países del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC), integrado por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahréin y Omán.
Petróleo caro, pero con economías frenadas
En otros episodios internacionales, una suba del crudo Brent representaba una oportunidad para los productores del Golfo. Sin embargo, esta vez el alza del barril no compensó la caída de exportaciones ni los daños en infraestructura energética estratégica.
Refinerías y plantas de gas en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar sufrieron interrupciones operativas, lo que afectó la producción regional. El shock fue comparado por economistas con las crisis petroleras de la década de 1970.
Qatar ahora proyecta una contracción de 6% en 2026, cuando en enero esperaba crecer 4,9%. Kuwait pasaría de una expansión estimada de 3,4% a una caída de 4,4%, mientras Bahréin retrocedería 2,9%.
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El conflicto de Medio Oriente golpea las principales economías del Golfo Pérsico. REUTERS/Mohammed Aty
Emiratos y Arabia Saudita también desaceleran
En el caso de Emiratos Árabes Unidos, los analistas ya no esperan crecimiento dinámico. La economía quedaría estancada, lejos del avance de 5% previsto apenas tres meses atrás antes del deterioro geopolítico.
Arabia Saudita, el mayor exportador mundial de crudo, resistiría mejor el golpe. Aun así, su expansión sería de apenas 2,6%, claramente por debajo del 4,3% estimado previamente. Omán crecería 2,2%, también por debajo de lo esperado.
Especialistas advirtieron que la región no retomará de inmediato la senda previa al conflicto. Reconstruir activos dañados, normalizar exportaciones y recomponer cadenas logísticas podría demandar buena parte del segundo semestre de 2026.
Turismo, consumo e inversión bajo presión
El impacto no se limita al sector petrolero. Economistas remarcaron que la economía no petrolera también sufrió un deterioro marcado, especialmente en países que impulsaban la diversificación productiva como Arabia Saudita, Emiratos y Qatar.
Durante los últimos años, Medio Oriente había sido una de las regiones con mayor expansión en turismo internacional. La guerra alteró esa tendencia y afectó actividades vinculadas como comercio minorista, hotelería, gastronomía y transporte aéreo.
Además, el clima de incertidumbre postergó inversiones privadas y frenó nuevos proyectos inmobiliarios y tecnológicos, pilares de los planes oficiales para reducir la dependencia de los hidrocarburos.
Esperan rebote en 2027
Pese al deterioro actual, los economistas prevén una recuperación relevante en 2027, siempre que el conflicto ceda y la producción energética vuelva a niveles normales en los próximos meses.
Qatar podría crecer 7,8% el próximo año, Emiratos 5,4% y Kuwait 5%. Arabia Saudita avanzaría 4,5%, Bahréin 4,3% y Omán 2,8%, según las proyecciones relevadas entre especialistas internacionales.
El escenario positivo dependerá también de la capacidad fiscal de los gobiernos del Golfo, que cuentan con elevados ahorros soberanos y podrían sostener inversión pública para apuntalar la actividad.
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El Golfo Pérsico sufre las consecuencias del conflicto de Medio Oriente.
Inflación global y presión interna
El salto del petróleo también reavivó la inflación global, y las economías del Golfo no quedaron al margen. Bahréin tendría una inflación promedio de 2,4% en 2026, frente al 1,4% estimado anteriormente.
En Emiratos, Qatar, Kuwait y Omán, los precios también subirían más de lo previsto. Arabia Saudita mantendría una inflación cercana al 2%, aunque con riesgos alcistas si persisten las tensiones energéticas.