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¿Vuelve la fiebre del oro? El ambicioso plan para reabrir la mítica mina de Serra Pelada

Tras 33 años de silencio, el gigante de barro resurge. ¿Puede la tecnología moderna extraer el oro oculto de Serra Pelada sin repetir la tragedia de los 80?

La historia de Serra Pelada sigue fascinando al mundo minero. Esta enorme excavación manual en el corazón de la selva amazónica brasileña, en el estado de Pará, marcó la década de 1980 como el epicentro de una de las mayores fiebres del oro modernas en Latinoamérica.

Tras permanecer cerrada durante 33 años, en 2026 resurge un renovado interés por reactivarla. Y, previsiblemente, se ha generado un debate intenso: ¿Es una oportunidad económica o un riesgo ambiental irreparable?

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Sebastião Salgado (1944), "Mina de oro, Serra Pelada, Brasil", foto tomada en 1986.

El origen de una leyenda minera

Todo comenzó en 1980 cuando mineros artesanales descubrieron vetas ricas en oro superficial. En pocos meses, decenas de miles de personas invadieron el lugar. La mina alcanzó dimensiones colosales: un agujero a cielo abierto de aproximadamente 1,6 km de largo, 1 km de ancho y más de 200 metros de profundidad en su punto máximo. Se estima que entre 1980 y 1984 se extrajeron alrededor de 44 toneladas de oro de forma mayoritariamente manual, aunque las cifras oficiales varían.

La operación se convirtió en un símbolo global. Fotografías icónicas de miles de hombres trabajando en escalones de tierra, cargando sacos de mineral en condiciones extremas, recorrieron el planeta.

Serra Pelada fue un icono de la fiebre del oro y también de la tragedia. Accidentes, violencia, enfermedades y contaminación marcaron la época.

El gobierno brasileño intervino en 1984, nacionalizó la explotación y la cerró progresivamente. Desde 1993 permanece inactiva de manera oficial, convertida en un lago artificial por la acumulación de agua de lluvia.

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¿Por qué se planea su reapertura?

El precio del oro mantiene niveles altos en los mercados internacionales durante 2025-2026, impulsado por incertidumbre económica global, demanda de refugio seguro y compras de bancos centrales. Esta coyuntura revive el interés por yacimientos históricos.

En Serra Pelada, exploraciones recientes y análisis geológicos sugieren que aún quedan reservas significativas en profundidad, inaccesibles con métodos artesanales de los años 80, pero viables con tecnología moderna de minería industrial.

Grupos de inversionistas, empresas mineras y hasta sectores políticos locales impulsan la idea de reactivación. Argumentan que una operación regulada generaría miles de empleos formales en una región golpeada por la pobreza, impulsaría infraestructura y aportaría impuestos importantes al estado de Pará y al gobierno federal.

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Perspectivas para 2026 y más allá

Proponen métodos controlados: perforación, voladura mecanizada y procesamiento con estándares ambientales actuales, distintos a los métodos de antaño. Sin embargo, el proyecto enfrenta oposición fuerte por parte de organizaciones ambientales, comunidades indígenas y ONGs alertan sobre el impacto en la Amazonía.

Aunque no existe anuncio oficial de inversión concreta ni cronograma definido, el tema gana espacio en medios y foros especializados. Expertos estiman que, de avanzar, los estudios de factibilidad y obtención de permisos podrían demorar varios años. El precio del oro en alza mantiene viva la especulación.