Vitaller resaltó el impacto del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que permitió destrabar negociaciones entre Lundin Mining y BHP para formar una empresa conjunta y avanzar en ambos proyectos de cobre. “El RIGI fue clave para concretar este acuerdo y llegar a este punto”, afirmó.
Un megaproyecto en etapas
Vitaller explicó que, aunque Josemaría cuenta con permisos y un desarrollo de ingeniería avanzado, la integración con Filo del Sol implica una reevaluación integral. La nueva estrategia contempla explotar ambos yacimientos y procesarlos en una sola planta, lo que extenderá la vida útil del proyecto de 25 a aproximadamente 80 años.
“Estamos rediseñando todo a contrarreloj: una planta única para dos proyectos de gran escala”, señaló, destacando que esto requerirá nuevos permisos ambientales debido al cambio en el tamaño del depósito de colas.
El desarrollo se planifica en cuatro fases, con una duración total de construcción estimada en 10 años. Josemaría, la primera etapa, mantendrá un costo de construcción superior a los 5.000 millones de dólares y empleará entre 10.000 y 12.000 personas durante sus cuatro años de obra.
Paralelamente, se avanzará en el diseño y exploración de Filo del Sol, ubicado a 8 kilómetros de distancia. Entre las decisiones pendientes está cómo trasladar el mineral de Filo a la planta procesadora, evaluando opciones como una cinta transportadora que rodee o atraviese una montaña mediante un túnel, considerando factores económicos, ambientales y climáticos propios de la Alta Cordillera.
Josemaría primero, Filo después
El ejecutivo, proveniente de Lundin y ahora parte de Vicuña junto a BHP, precisó que mientras un equipo construye Josemaría, otro trabajará en el diseño de Filo. “La idea es finalizar Josemaría, iniciar su producción y luego trasladar al equipo para construir Filo”, explicó. Para viabilizar este plan, la compañía ya está gestionando su adhesión al RIGI.
Vitaller proyectó que Josemaría exportará entre 1.100 y 1.200 millones de dólares anuales durante sus primeros 15 años, duplicando las exportaciones de San Juan en ese período. Sin embargo, con ambos proyectos operando juntos, estima que esa cifra podría triplicarse o cuadruplicarse en una década.
“Estamos convencidos de que esto no solo beneficiará a San Juan, sino a toda la Argentina. Apuntamos a construir una de las minas de cobre más grandes del país, entre las 5 u 8 principales del mundo”, afirmó.
Proveedores atentos
En el encuentro, Fernando Godoy, representante de CAPRIMSA, tomó nota de los anuncios y consultó sobre las obras tempranas —como el camino de acceso y la línea eléctrica, valuadas en 300 millones de dólares—, que llevan meses de retraso.
Estas obras, clave para los proveedores sanjuaninos, podrían postergarse hasta agosto o septiembre, tras el invierno cordillerano. Godoy reiteró la necesidad de definiciones claras, un reclamo que persiste entre los actores locales.