Litio, cobre: China avanza sobre los minerales estratégicos de Argentina
¿Está Argentina cediendo el control de sus recursos estratégicos? La diplomacia minera de China lo convierte en una pregunta urgente.
Entre 2005 y 2024, China desplegó inversiones extranjeras directas (IED) acumuladas por aproximadamente 2,5 billones de dólares en todo el mundo. De ese total, el sector de metales representó alrededor del 10%, equivalente a 230.000 millones de dólares, distribuidos en 65 países. Energía (35%) y transporte (19%) completan el podio, pero los tres sectores combinados concentran el 63% del total de IED chinas en el período estudiado.
Estos datos provienen del estudio "China's foreign investments in the metal sector", publicado en la revista científica Mineral Economics (Springer Nature), elaborado por investigadores de la Universidad Paris Cité y la Universidad Ártica de Noruega (UiT). La investigación analiza 4.466 transacciones en 166 países a partir de la base de datos Chinese Global Investment Tracker del American Enterprise Institute (AEI).
La conclusión central del paper es contundente: las inversiones chinas en el sector minero no responden a una lógica puramente comercial. Constituyen, en cambio, un instrumento de diplomacia minera diseñado para asegurar el suministro de materiales estratégicos que sostienen la industria de alta tecnología del país, desde paneles solares hasta vehículos eléctricos y sistemas de inteligencia artificial.
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El triángulo del litio concentra más del 50% de las reservas mundiales. Argentina lidera en potencial de expansión productiva. Fuente: Secretaría de Minería de la Nación.
Por qué Argentina aparece en el radar de Pekín
El informe identifica un cambio estructural en la distribución geográfica de las IED chinas en metales entre dos períodos: de 2005–2013 y el período 2014–2024. En la primera etapa, Australia dominaba con el 33% del total, unos 35.200 millones de dólares, concentrados en hierro. Desde 2014, ese flujo se reorientó hacia países con reservas de materiales críticos para las nuevas tecnologías: Indonesia (16%), República Democrática del Congo (10%) y Perú (9%).
Argentina, junto con Chile, Guinea y Canadá, integra el grupo de países que registraron aumentos sustanciales tanto en valor absoluto como en participación relativa durante el período 2014–2024. El informe no cuantifica el monto exacto para Argentina, pero señala que este grupo concentra alrededor del 4–5% del total, y que su perfil mineral es el factor determinante de ese interés creciente.
La razón es geológica y estratégica a la vez: Argentina posee las segundas reservas de litio más grandes del mundo y reservas significativas de cobre, dos minerales que los autores del informe identifican como críticos para la fabricación de baterías de vehículos eléctricos, sistemas de almacenamiento de energía e infraestructura de redes eléctricas.
Como señala el paper: "Este cambio en la distribución geográfica entre los dos períodos corresponde a un desplazamiento desde los metales base y siderúrgicos hacia los materiales para baterías y materiales avanzados".
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El modelo que China replica: infraestructura como palanca de acceso
El informe describe con precisión el mecanismo que China emplea para consolidar su influencia en países ricos en minerales. No se trata únicamente de inversiones mineras directas: las IED en energía y transporte funcionan como infraestructura de soporte que facilita la extracción y exportación hacia las refinerías chinas.
El caso de estudio elegido por los investigadores es Perú, tercer receptor de IED chinas en metales durante 2014–2024. Allí, empresas estatales chinas invirtieron simultáneamente en minas de cobre de escala mundial —Las Bambas fue adquirida en 2014 por 6.950 millones de dólares por China Minmetals, Guoxin y CITIC, en la mayor operación de una empresa china en el sector minero en el exterior hasta entonces—, en el puerto de Chancay (construido por COSCO Shipping con una inversión acumulada de 1.010 millones de dólares e inaugurado en noviembre de 2024 por el presidente Xi Jinping), y en infraestructura eléctrica crítica: la represa Chaglla (adquirida en 2018 por 1.390 millones de dólares) y dos distribuidoras eléctricas de Lima (Luz del Sur, comprada en 2019 por 3.590 millones de dólares, y Enel, adquirida en 2023 por 2.900 millones de dólares).
El resultado es elocuente: las exportaciones de concentrados de cobre de Perú a China crecieron de 0,387 millones de toneladas en 2003 a 5,834 millones de toneladas en 2022, con una participación china que escaló del 37% al 77% del total exportado.
El patrón es replicable, y en Argentina se sabe. Las inversiones chinas en el sector del litio en el país —desde la exploración hasta los acuerdos de procesamiento— siguen una lógica comparable a la observada en Perú con el cobre: control de la cadena desde el recurso geológico hasta la refinería.
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El puerto peruano de Chancay, inaugurado por Xi Jinping en noviembre de 2024, es el modelo de inversión integrada que China replica en la región. Foto: diariodelpuerto.com
La estrategia detrás de los números
El paper encuadra estas inversiones en la política industrial china de largo plazo. El plan "Made in China 2025", anunciado en 2015, estableció el objetivo de convertir a China en líder mundial en tecnologías de alto valor para 2049. Esa ambición requiere un suministro seguro y creciente de minerales específicos: litio, cobalto, níquel, cobre, galio, lantánidos, entre otros.
En 2024, China concentraba más del 80% de la capacidad de fabricación de paneles solares fotovoltaicos en todas las etapas de la cadena —polisilicio, obleas, celdas y módulos— y era el mayor productor mundial de vehículos eléctricos. Para sostener esa posición, el 14° Plan Quinquenal (2021–2025) estableció explícitamente la seguridad en el suministro de materiales como una cuestión de seguridad nacional.
Como señalan los autores del informe, las IED chinas en el sector metálico deben entenderse como parte de una estrategia integrada: "Esta visión integrada de la explotación de recursos permite a China presentarse como un socio estratégico indispensable que ayudará a modernizar las redes de infraestructura, asegurando en última instancia que los minerales lleguen al sector downstream chino".
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El contrapeso occidental y el dilema argentino
El informe documenta la respuesta de los países occidentales a esta estrategia. El caso más ilustrativo es Australia, que pasó de recibir el 33% de las IED chinas en metales durante 2005–2013 a apenas el 4% en 2014–2024: una caída de 35.200 millones a 4.200 millones de dólares.
La causa fue el endurecimiento regulatorio: el gobierno australiano excluyó explícitamente a China de su lista de socios mineros estratégicos en la Estrategia de Minerales Críticos 2023–2030, que reserva esa condición para Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Corea, India y la Unión Europea.
En paralelo, la orden ejecutiva N° 14241, firmada por el presidente Donald Trump el 20 de marzo de 2025, declaró la producción minera doméstica una emergencia de seguridad nacional y estableció marcos de cooperación preferencial con países aliados para diversificar las cadenas de suministro de minerales críticos.
En ese contexto geopolítico, Argentina ocupa una posición de alta exposición y alta oportunidad simultáneamente. El Acuerdo Mercosur-Unión Europea, cuya aplicación provisional inicia el 1° de mayo de 2026, incluye al litio y al cobre patagónico como sectores estratégicos explícitos, lo que abre un vector de diversificación de socios que el informe de Mineral Economics identifica como uno de los mecanismos más efectivos para equilibrar la dependencia hacia un único actor dominante.
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San Juan alberga uno de los mayores yacimientos de cobre de América del Sur, mineral estratégico en la disputa geopolítica global. Foto de Josemaría: Secretaría de Minería de San Juan
Lo que Argentina puede leer entre líneas
El paper concluye con una advertencia que trasciende el caso peruano: en países con estructuras institucionales débiles, las IED en infraestructura crítica pueden generar dependencias asimétricas que van más allá de la lógica comercial. Los autores citan el marco teórico de Robert Keohane y Joseph Nye sobre la "interdependencia compleja" para describir un escenario en el que el control de infraestructura energética y de transporte otorga al inversor una palanca política que excede el valor económico de la inversión.
Para Argentina, donde las inversiones chinas en litio y minería se articulan con proyectos de infraestructura en distintas provincias, esta dimensión del análisis resulta tan relevante como los datos de flujos de capital.
La pregunta que plantea el informe no es si China invierte en Argentina. Es en qué condiciones institucionales, regulatorias y diplomáticas lo hace, y qué nivel de interdependencia está dispuesto a asumir el país a cambio de capital y mercado.
Fuentes: informe "China's foreign investments in the metal sector", American Enterprise Institute, Chinese Global Investment Tracker (CGIT) con aportes de Más E.