De hecho, la Secretaría de Minería destacó que la iniciativa cumple con los requisitos del RIGI: Inversión superior al umbral mínimo de 200 millones; orientación al mercado exportador; vida útil proyectada superior a 10 años; y, finalmente, el compromiso con el valor agregado en origen y la contratación de mano de obra local.
Rincón Mining ya había avanzado en exploración y obtuvo en 2023 la Declaración de Impacto Ambiental para su planta de cloruro de litio. Con la aprobación del RIGI, la empresa accederá a estabilidad tributaria y libre disponibilidad de divisas, fortaleciendo su viabilidad económica.
El Proyecto Rincón refuerza la posición de Argentina en el "triángulo del litio" (junto a Chile y Bolivia), un área estratégica para la transición energética global. En 2024, las exportaciones mineras argentinas superaron los 4.000 millones, y el Gobierno proyecta duplicarlas para 2030, con el litio como principal motor. Salta, en particular, se consolida como un polo de atracción para inversiones en el sector.
Desafíos
La implementación del RIGI ha generado debates. Mientras el Gobierno destaca su potencial para captar capitales y dinamizar la economía, críticos advierten sobre posibles riesgos de desfinanciamiento fiscal y menor control sobre recursos naturales. La aprobación del Proyecto Rincón será un caso testigo para evaluar la eficacia y sostenibilidad del régimen.
La adhesión del Proyecto Rincón al RIGI marca un hito para la minería argentina, consolidando a Salta como un epicentro del litio. Con una inversión de esta magnitud, el proyecto no solo impulsará las exportaciones, sino que también generará empleo y desarrollo local, alineándose con los objetivos de un modelo exportador basado en recursos estratégicos.