ver más

Debate: Aunque Argentina tiene 36.483 toneladas de uranio, la producción no se activa

Argentina acumula más de 36.000 toneladas de uranio estimadas. ¿Por qué un país con esa riqueza no tiene reservas probadas ni producción activa?

A nivel global, el uranio está en el ojo de la tormenta; sin embargo, no figura en los titulares de la minería argentina con la frecuencia que merece. Mientras el litio concentra la atención de inversores globales y el cobre avanza en su posicionamiento como metal de la transición energética, el uranio permanece en un segundo plano que no se condice con su peso estratégico ni con la magnitud de los recursos que el país alberga en su subsuelo.

El Reporte de Recursos y Reservas Minerales en Argentina, elaborado en febrero de 2026 por la Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera (DNPyEM) de la Secretaría de Minería de la Nación, ofrece por primera vez una consolidación sistemática de las estimaciones de uranio bajo estándares internacionales. Los datos son contundentes y abren un debate que el sector no puede postergar.

Los números que definen el potencial

Según el informe de la DNPyEM, basado en la Cartera de Proyectos 2026, Argentina registra Recursos Medidos e Indicados (M&I) de 18.170 toneladas de uranio y Recursos Inferidos de 18.313 toneladas, lo que configura un total estimado de 36.483,06 toneladas de recursos uraníferos en el país.

El dato más revelador del documento es, sin embargo, el que no aparece: las Reservas Probables y Probadas de uranio registran valor cero en la consolidación actual. Ningún proyecto argentino cuenta con reservas certificadas bajo los estándares internacionales JORC, NI 43-101 o el marco CRIRSCO.

En términos prácticos, eso significa que Argentina dispone de una base de recursos considerables, pero sin la certeza técnica y económica necesaria para avanzar a producción en ninguno de sus yacimientos.

Esta distinción no es menor. Mientras un recurso mineral representa una estimación del mineral presente en el subsuelo con distintos grados de confianza geológica, una reserva mineral implica que ese recurso puede extraerse de manera económicamente rentable bajo condiciones actuales de mercado. La brecha entre ambas categorías define cuánto hay y cuánto se puede efectivamente producir.

uranio.jpg

Argentina estima 36.483 toneladas de uranio en su subsuelo, pero sin reservas probadas ni producción activa en 2026.

Los proyectos que componen el mapa uranífero argentino

El informe identifica siete proyectos con estimaciones de recursos de uranio, todos con datos provenientes de fuentes públicas. El panorama refleja una cartera en distintas etapas de maduración, con predominio de exploración avanzada y estudios de factibilidad preliminar.

Ivana es el proyecto con mayor nivel de detalle técnico y el único del conjunto con estimaciones bajo el estándar NI 43-101. Ubicado en la provincia de Río Negro y controlado por Ivana Minerales S.A., registra Recursos M&I de 7.710 toneladas de uranio con una ley mineral de 0,039%, y Recursos Inferidos de 1.723 toneladas con una ley de 0,031%.

Su estado de avance es Evaluación Económica Preliminar (PEA), con datos actualizados a 2024, lo que lo posiciona como el proyecto más avanzado en términos de caracterización técnica dentro del segmento uranífero. La fuente es el informe técnico NI 43-101 de Blue Sky Uranium y su presentación corporativa de 2025.

Cerro Solo, localizado en la provincia de Chubut y controlado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), reporta Recursos M&I de 4.420 toneladas y Recursos Inferidos de 3.760 toneladas, sin datos de ley mineral disponibles en la fuente consultada. Su estado de avance es Exploración avanzada, con estimaciones a 2022 según datos de la Agencia de Energía Nuclear (NEA, 2023).

Sierra Pintada U, también bajo control de la CNEA y ubicado en la provincia de Mendoza, es el tercer proyecto en magnitud de recursos inferidos. Registra Recursos M&I de 3.900 toneladas y Recursos Inferidos de 6.110 toneladas. Su estado de avance es Factibilidad, lo que lo convierte en uno de los más cercanos a una eventual decisión de inversión, aunque aún sin reservas certificadas.

Meseta Central, en Chubut y bajo la órbita de UrAmérica Ltd., no registra Recursos M&I en la consolidación actual, pero cuenta con Recursos Inferidos de 5.290 toneladas. Su estado es Exploración avanzada, con datos a 2022. La cifra lo posiciona como uno de los proyectos con mayor potencial inferido, aunque con el menor grado de certeza geológica del conjunto.

Laguna Salada, controlado por Jaguar Uranium Corp., tiene Recursos M&I de 1.860 toneladas y Recursos Inferidos de 1.120 toneladas, sin datos de ley mineral disponibles. Su estado de avance es Evaluación Económica Preliminar, con datos de 2022 según NEA (2023). Es el único proyecto del segmento no estatal con este nivel de avance además de Ivana.

Don Otto, en manos de la CNEA, figura con Recursos M&I de 180 toneladas y Recursos Inferidos de 250 toneladas. Su estado de avance es Factibilidad, lo que resulta técnicamente relevante pese a tratarse del proyecto con menor volumen de recursos del conjunto.

Laguna Colorada, también bajo gestión de la CNEA, cierra el listado con Recursos M&I de 100 toneladas y Recursos Inferidos de 60 toneladas. No dispone de información sobre ley mineral ni sobre su estado formal de avance en la consolidación actual, con datos a 2022 según NEA (2023).

cerro solo.jpg

La CNEA controla cuatro de los siete proyectos uraníferos relevados, reflejo del carácter estratégico del recurso para el Estado.

Una cartera con predominio estatal y datos heterogéneos

Un rasgo estructural del mapa uranífero argentino es la concentración de proyectos bajo control de la CNEA. De los siete proyectos relevados, cuatro corresponden al organismo estatal —Cerro Solo, Sierra Pintada U, Don Otto y Laguna Colorada— lo que refleja la historia de la política nuclear argentina y la naturaleza estratégica que el Estado asignó históricamente a este recurso.

La heterogeneidad de las fuentes de información es otro elemento que el propio informe de la DNPyEM reconoce. Mientras Ivana cuenta con un informe técnico NI 43-101 actualizado a 2024, los proyectos de la CNEA se basan en datos de la Agencia de Energía Nuclear (NEA) del año 2023 con estimaciones de 2022, lo que implica un rezago metodológico importante respecto a los estándares más exigentes del mercado de capitales internacional.

El contexto global que presiona al sector

El uranio atraviesa un momento de revalorización global impulsado por el retorno de la energía nuclear como alternativa dentro de la transición energética. La demanda de uranio para reactores de nueva generación, incluyendo los reactores modulares pequeños (SMR), genera expectativas sobre los precios del mineral que podrían mejorar la viabilidad económica de proyectos actualmente en etapas preliminares.

En ese contexto, la ausencia de reservas probadas en Argentina no solo refleja una brecha técnica: también señala la necesidad de mayor inversión en exploración sistemática, actualización de informes técnicos bajo estándares internacionales y condiciones regulatorias que habiliten el avance de los proyectos hacia etapas de factibilidad plena.

El informe de la DNPyEM representa un primer paso en la dirección correcta: la sistematización y transparencia de la información. El siguiente es convertir esos más de 36.000 toneladas de recurso en datos con el rigor técnico que exige el mercado global.

Fuente: Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera