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Cobre: Argentina tiene 117 millones de toneladas y los gigantes mineros ya están en la cordillera

Argentina esconde bajo la cordillera uno de los mayores tesoros de cobre del mundo.

El mundo necesita cobre como nunca antes. La transición energética —vehículos eléctricos, energías renovables, redes de transmisión— multiplicó la demanda global de este metal y convirtió a las reservas cupríferas en activos estratégicos de primer orden. Argentina, que durante décadas miró de lejos el boom minero de Chile y Perú, aparece hoy en el mapa global con números muy alentadores.

Según la Cartera de Proyectos 2026 elaborada por la Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera (DNPyEM) de la Secretaría de Minería de la Nación, el país cuenta con 117,91 millones de toneladas (MTn) de recursos totales de cobre.

De ese total, 53,83 MTn corresponden a la categoría de Medidos e Indicados, es decir, recursos con el mayor nivel de certeza geológica y técnica bajo los estándares internacionales CRIRSCO, NI 43-101 y JORC Code. Las cifras posicionan a Argentina como una de las geografías con mayor potencial cuprífero sin desarrollar del planeta.

Qué significan estas categorías

La distinción entre tipos de recursos no es un detalle menor: define la viabilidad financiera de un proyecto. Los Recursos Medidos e Indicados (M&I) son aquellos estimados con suficiente precisión geológica como para respaldar estudios de factibilidad y decisiones de inversión. Los Recursos Inferidos, en cambio, tienen mayor incertidumbre y requieren exploración adicional antes de avanzar hacia una etapa productiva.

Que Argentina tenga 53,83 MTn en la categoría M&I sobre un total de 117,91 MTn indica que casi la mitad de sus recursos cupríferos ya tiene el nivel de definición geológica necesario para atraer capital y desarrollar proyectos.

El resto —los Recursos Inferidos— representa la promesa de un inventario aún mayor a medida que avance la exploración en zonas con alta prospectividad geológica, especialmente en la Cordillera de los Andes.

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Filo del Sol es un depósito epitermal de cobre, oro y plata de alta sulfuración asociado a un gran sistema de pórfidos de cobre-oro. Foto de Secretaría de Minería de la Nación.

Los proyectos que definen la escala

La cartera cuprífera argentina no se reduce a uno o dos nombres. Un informe reciente de la Secretaría de Minería identifica nueve proyectos avanzados en las regiones de Cuyo y el Noroeste con un CAPEX combinado superior a los USD 28.000 millones.

Todos son yacimientos de tipo pórfido cuprífero, el modelo geológico de los grandes depósitos andinos, y se ubican a lo largo del cinturón metalogénico que Argentina comparte con Chile y Perú.

  • Josemaría: Es el más avanzado de la cartera. Desarrollado por Lundin Mining y BHP, ya está en etapa de construcción. Proyecta una producción anual de 131.000 toneladas de cobre mediante flotación, con una inversión estimada de USD 4.100 millones y una vida útil de 19 años. Junto con Filo del Sol integra el megaproyecto binacional Vicuña, para el cual BHP y Lundin proyectan una inversión total de USD 18.100 millones.
  • Filo del Sol: Socio estratégico de Josemaría dentro del complejo Vicuña. Está en etapa de prefactibilidad con más de 31 millones de toneladas de cobre y una ley promedio de 0,41%. Proyecta una producción anual de 66.000 toneladas de cobre mediante lixiviación, con una inversión estimada de USD 1.805 millones y un inicio de producción previsto hacia 2030.
  • Taca Taca: Desarrollado por la canadiense First Quantum Minerals, está en fase de factibilidad con recursos superiores a 11,6 millones de toneladas de cobre. Estima una producción anual de 227.000 toneladas mediante flotación. La inversión total proyectada asciende a USD 5.250 millones, lo que lo convierte en uno de los proyectos con mayor presupuesto de capital de la cartera nacional. Ya cuenta con Declaración de Impacto Ambiental aprobada en Salta.
  • El Pachón: El proyecto emblemático de la provincia sanjuanina. Operado por la suiza Glencore y actualmente en fase de factibilidad, estima una producción anual de 280.000 toneladas de cobre. Cuenta con 25,4 millones de toneladas de recursos y una ley promedio de 0,5%, con una inversión proyectada de USD 9.460 millones y un posible inicio de operaciones hacia 2034. Es el proyecto con mayor inversión declarada de toda la cartera cuprífera argentina.
  • Los Azules: Desarrollado por McEwen Copper —con participación del fabricante automotriz Stellantis— y en fase de factibilidad, cuenta con 11,5 millones de toneladas de recursos y una ley promedio cercana al 0,4%. La inversión proyectada supera los USD 3.100 millones y la producción podría comenzar hacia 2030. Obtuvo su Declaración de Impacto Ambiental en diciembre de 2024.
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Los Azules, ubicado en San Juan, es uno de los proyectos mas destacados del país. Foto: secretaría de Minería.

  • MARA: Un proyecto de doble llave. Glencore confirmó la reactivación de Bajo de la Alumbrera —el último yacimiento de gran escala que produjo cobre en Argentina, inactivo desde 2018— con un plan que contempla retomar operaciones hacia fines de 2026 y producir desde el primer semestre de 2028. La estrategia posterior es integrar el yacimiento Agua Rica, ubicado a 38 kilómetros, en un desarrollo combinado conocido como MARA, con una inversión proyectada de aproximadamente USD 4.500 millones.
  • Altar: Uno de los depósitos más grandes del país en etapa de exploración avanzada. Posee 9 millones de toneladas de cobre contenido, 5,1 millones de onzas de plata y 93,8 millones de onzas de oro, con una vida útil proyectada de 48 años. La inversión inicial estimada supera los USD 1.500 millones y el plan contempla avanzar hacia la prefactibilidad a fines de 2026. Rio Tinto, a través de su filial Nuton, tiene una opción de compra de hasta el 20% del proyecto con pagos escalonados de hasta USD 270 millones para desarrollar tecnología de lixiviación innovadora.
  • PSJ Cobre Mendocino: El único proyecto cuprífero relevante de la provincia de Mendoza, desarrollado por Zonda Metals GmbH y el Grupo Alberdi. En diciembre de 2025 obtuvo la aprobación del primer proyecto de cobre en esa provincia en más de dos décadas, un hito que abrió una nueva jurisdicción para la minería cuprífera argentina. Su avance resulta estratégico para diversificar geográficamente la cartera nacional, históricamente concentrada en San Juan, Salta y Catamarca.
  • Vicuña: Aunque Josemaría y Filo del Sol se presentan por separado, en la práctica conforman una unidad operativa bajo el nombre Vicuña. La solicitud al RIGI de este complejo alcanzó los USD 2.000 millones para los primeros dos años, aunque se estima que la inversión total superará los USD 5.000 millones, lo que lo convertiría en la mayor inversión extranjera directa de la historia reciente argentina. Su condición binacional —con superficie que se extiende hacia Chile— lo posiciona como un proyecto de integración regional de primer orden.
  • Río Grande: Completa el mapa este yacimiento de la provincia de Mendoza, que figura en el catálogo oficial de proyectos avanzados de cobre de la Secretaría de Minería con potencial de desarrollo a largo plazo. Si bien aún se encuentra en etapas exploratorias tempranas comparado con los anteriores, su inclusión en la cartera oficial refleja la intención del Estado nacional de ampliar la base geográfica de la minería cuprífera más allá del eje tradicional cordillerano.

En conjunto, estos proyectos tienen el potencial de llevar la producción argentina de cobre a 1,1 millón de toneladas en 2032 y a 1,5 millones en 2035, su punto más alto proyectado, con exportaciones que podrían superar los USD 17.000 millones anuales. Una transformación que, de concretarse, redefiniría el peso de Argentina en el mapa global del metal más demandado por la transición energética.

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El proyecto Taca Taca está ubicado a unos 35 kilómetros hacia el oeste de la localidad de Tolar Grande, en el departamento de Los Andes, provincia de Salta en la región de la puna argentina. Foto: secretaría de Minería

El contexto geopolítico que cambia todo

El cobre argentino no solo tiene valor geológico: tiene valor estratégico global. En un escenario donde Estados Unidos busca diversificar su cadena de suministro de minerales críticos —con acuerdos bilaterales como el recientemente suscripto con Argentina en el marco del Project Vault— y donde la Unión Europea avanza en su regulación de minerales críticos para la transición verde, el cobre cordillerano argentino adquiere una dimensión diplomática y comercial que trasciende el sector.

Según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), la demanda global de cobre podría duplicarse hacia 2050 impulsada por la electrificación masiva de la economía mundial. En ese contexto, cada tonelada de recurso M&I declarada en Argentina es, también, una señal hacia los mercados de capitales internacionales.

La brecha entre recursos y producción

El principal desafío del sector cuprífero argentino no es geológico: es de ejecución. Mientras Chile produce más de 5 millones de toneladas de cobre refinado por año y Perú supera los 2,5 millones, Argentina prácticamente no registra producción cuprífera a escala industrial. De los 310 proyectos mineros que figuran en la cartera nacional, solo una fracción mínima llega a la etapa de producción.

Según un informe de la consultora Invecq de enero de 2026, apenas el 11% de los proyectos de cobre, litio, oro y plata se encuentra en fases avanzadas. El resto permanece frenado por una combinación de factores: incertidumbre regulatoria histórica, conflictos con legislación ambiental —en particular la Ley de Glaciares—, falta de infraestructura y costos logísticos elevados en zonas de alta montaña.

El RIGI como catalizador

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aprobado en 2024 en el marco de la Ley de Bases, se presenta como el instrumento central para desbloquear esa cartera. Al ofrecer estabilidad fiscal y regulatoria por 30 años para inversiones superiores a los 200 millones de dólares, el régimen apunta directamente al perfil de proyectos cupríferos como El Pachón o Taca Taca, que requieren desembolsos de capital de largo plazo y alta certeza jurídica.

Las inversiones comprometidas bajo el RIGI en el sector minero ya superan los USD 47.000 millones en compromisos declarados, según datos de la Secretaría de Minería presentados en la convención PDAC 2026 de Toronto en marzo pasado.

Las proyecciones del sector indican que, si Argentina logra poner en producción los principales proyectos cupríferos en la próxima década, el cobre podría convertirse en el segundo rubro exportador del sector minero —por detrás del oro y por delante del litio— con capacidad de generar miles de millones de dólares anuales en divisas.