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Belgrano Cargas: El multimillonario negocio del litio que se define en noviembre

Comienza la licitación de 7.500 km de vías del belgrano Cargas. Gigantes internacionales van por el negocio del litio tras el nuevo régimen de incentivos.

El proceso de privatización del Belgrano Cargas entra en su etapa decisiva. El ministro de Economía, Luis Caputo, firmó el 19 de agosto la resolución que habilita el concurso público, publicada al día siguiente en el Boletín Oficial bajo el número Resolución 1350/2026. En su cuenta de X, el ministro resumió el momento: "Avanza la privatización del Belgrano Cargas para ponerla en valor".

La licitación convoca a oferentes nacionales e internacionales para la concesión por 50 años de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, un total de 7.594 kilómetros de vías distribuidas en 16 provincias, con conexión a los principales puertos del país y a Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay.

El esquema divide la operación en tres ramales troncales y nueve procesos licitatorios independientes, que separan la concesión de vías de la eventual compra del material rodante.

Los plazos quedaron definidos: las consultas sobre los pliegos se reciben hasta el 28 de octubre a las 10 horas, mientras que la presentación de ofertas cierra el 11 de noviembre a las 9.59, momento en que se abren los sobres.

El fideicomiso que ordena el financiamiento

Días antes del llamado, el Gobierno redefinió el circuito de fondos del proceso. El Decreto 718/2026 creó un fideicomiso de destino exclusivo que reemplaza al mecanismo vigente desde el Decreto 282/2026, que hacía ingresar los recursos al fideicomiso multipropósito creado en 2001. El nuevo fondo concentra el dinero del remate del material rodante y lo destina en forma directa al pago de las obras a cargo de los futuros concesionarios, con el objetivo de agilizar los desembolsos.

A eso se suma el Decreto 748/2026, que amplía el alcance del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) a obras sobre infraestructura ferroviaria preexistente: renovación y duplicación de vías, rehabilitación de ramales clausurados, señalización, telecomunicaciones y nodos logísticos. El régimen ofrece estabilidad fiscal a largo plazo, reduce la alícuota de Ganancias, trata el IVA como crédito fiscal y otorga beneficios aduaneros para las importaciones.

Una red pensada también para el litio y el cobre

Más allá de su función tradicional como corredor agroindustrial, el Belgrano Cargas conecta los yacimientos de litio, cobre, oro y plata del NOA con las terminales portuarias de Rosario y Buenos Aires. Los proyectos mineros de la región acumulan inversiones por unos USD 20.000 millones, un volumen de carga que las empresas del sector ya reclaman de manera directa.

El presidente de Trenes Argentinos Cargas, Alejandro Núñez, planteó ante inversores que existe una cantidad de ramales que necesita especialmente el sector minero del norte, y señaló que las compañías vinculadas al litio consultan de forma directa por el estado y la capacidad de la red. En Tucumán, fuentes empresariales sintetizaron ese peso con una frase directa: "la minería es una pata muy importante" para la rentabilidad del futuro esquema concesionado.

Ese interés ya tiene un antecedente concreto: una formación del Belgrano Cargas realizó el primer transporte de isotanques con ácido clorhídrico entre Pilar y General Güemes, una operación de la empresa Transclor vinculada al crecimiento de la industria del litio en la región.

Los actores en danza

Entre los interesados en la licitación aparece Grupo México Transportes, que opera más de 11.000 kilómetros de vías en México y el sur de Estados Unidos y adelantó una propuesta de inversión de hasta USD 3.000 millones en cinco años, con una condición explícita: su interés se limita al ramal Belgrano, el de perfil minero.

Del otro lado, un consorcio agroindustrial integrado por AGD, Bunge, Cargill, Dreyfus y ACA avanza por el corredor cerealero hacia los puertos del Gran Rosario. El Gobierno espera que las empresas de litio y cobre repliquen ese modelo asociativo para asegurar volumen de carga y viabilidad económica al sistema de acceso abierto.

Lo que está en juego

El trasfondo de todo el proceso es una brecha de eficiencia que el propio Gobierno reconoce como crítica: el ferrocarril moviliza hoy apenas el 5% de las cargas nacionales, frente al 20% en Brasil y más del 40% en Estados Unidos y Canadá. La densidad de carga ferroviaria argentina es de 0,63 millones de toneladas-kilómetro, una cifra ínfima frente a los 24,20 millones de Australia.

La red del Belgrano Cargas concentra buena parte de ese negocio: transporta 8,5 millones de toneladas anuales, equivalentes al 38% del total de cargas movidas por tren en el país. Sin las obras estructurales que ahora financia el nuevo fideicomiso, ese volumen difícilmente crece al ritmo que exige la demanda minera. Con el llamado a licitación ya publicado, la apertura de ofertas del 11 de noviembre define cuánto litio y cobre puede salir del NOA por tren en la próxima década.