En términos de balanza comercial, el saldo de divisas fue negativo en 2.822 millones de dólares, principalmente, porque la exportación de biodiesel y el ahorro de divisas por menores importaciones de gasoil no llegaron a compensar la disminución de las exportaciones de aceite de soja.
Impacto en el surtidor
Al mismo tiempo, desde que empezó a implementarse el corte obligatorio de mezcla en el gasoil, el precio del biodiesel siempre presionó al alza a los valores del surtidor. Considerando la diferencia que existe por valor calorífico, la brecha entre el precio del biodiesel y el gasoil llegó a superar el 100% en varios años, con un promedio del 58%.
El panorama del bioetanol es bastante diferente con un balance negativo mucho más acotado. En términos fiscales, la pérdida acumuló unos 1.880 millones de dólares en estos 14 años, con un 57% de ese total explicado por el maíz y un 43% por el etanol de caña.
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El gobierno de Javier Milei quiere desregular el negocio de los biocombustibles.
El saldo de divisas en materia comercial es positivo en 2.413 millones de dólares, algo totalmente inverso a lo que sucedió con el biodiesel. Esto se explica porque si bien reduce los saldos exportables de maíz, no sucede lo mismo con la caña que gana nuevos mercados sin sacrificar exportaciones. A su vez, sustituye importaciones de nafta y aumenta exportaciones en el caso de bioetanol de maíz.
Finalmente, el diferencial de precios con la nafta con ajuste de poder calorífico promedió el 92%, pero con una tendencia a la baja que incluso en 2024 se revierte y llega a ser más barato que la nafta por el atraso de aumentos otorgados.
El último dato a considerar es el ahorro de emisiones de dióxido de carbono que acumulan las 36 millones de toneladas en el biodiesel y las 31 millones de toneladas en el etanol, con un costo de 119 dólares por cada tonelada de CO2 evitada.