A medida que la demanda se recupera del colapso del 2020, la OPEP y sus aliados, un grupo conocido como OPEP+, están relajando gradualmente los recortes de producción. Pese a esto, muchos productores más pequeños no pueden aumentar la oferta y otros se han mostrado cautelosos a la hora de bombear demasiado por si hay nuevos contratiempos con el COVID-19.
El acuerdo de la OPEP+ permitía un aumento de la producción de 400.000 bpd en diciembre de todos los miembros, de los cuales unos 253.000 bpd son compartidos por los 10 miembros de la alianza que participan en el acuerdo, según cifras del grupo a las que tuvo acceso Reuters.
Con la producción por debajo del aumento previsto, el cumplimiento de los recortes prometidos por la OPEP subió al 127% en diciembre, de acuerdo al estudio, frente al 120% del mes previo.
El grupo se reunió el martes y acordó proceder con otro aumento del bombeo de 400.000 bpd en febrero, lo que sugiere que el desfase entre la oferta real y la prometida podría aumentar aún más si los grandes productores no compensan los déficits.
El mayor aumento en diciembre lo protagonizó el principal productor de la OPEP, Arabia Saudita, que incrementó su actividad en gran medida, en base a lo prometido en el acuerdo.
Asimismo, el segundo mayor fue Angola, que exportó cinco cargamentos más en diciembre, según los calendarios de carga. La producción sigue en declive a largo plazo y el cumplimiento angoleño, con un 315%, es uno de los mayores de la OPEP, indica el estudio.
Por su parte, Emiratos Árabes Unidos y Argelia también cumplieron con sus cuotas más altas, y Venezuela -que está exento de los recortes- bombeó más al detener un descenso de la producción de años.