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La recuperación terciaria permite extraer crudo remanente en campos con décadas de producción.
Prensa gobierno de Mendoza
Según datos de la Secretaría de Energía de la Nación, la producción de petróleo convencional en Mendoza mostró una tendencia declinante durante los últimos años, en línea con el comportamiento general de las cuencas maduras del país.
Frente a ese escenario, la provincia implementó una estrategia articulada en tres ejes: perforación de nuevos pozos, recuperación terciaria con tecnología avanzada y apertura de nuevas áreas a la inversión privada.
Catorce pozos nuevos: el doble que en 2024
El indicador más contundente del período fue la perforación de 14 nuevos pozos, cifra que implicó duplicar el nivel de actividad registrado en 2024. Este salto no responde a un factor coyuntural sino a una política deliberada de estímulo a la inversión, respaldada por seguridad jurídica y reglas previsibles para los operadores.
La incorporación de estos pozos amplió la frontera exploratoria y productiva en distintas áreas de la provincia, con avances tanto en petróleo convencional liviano como en el desarrollo de crudos pesados, un segmento que históricamente presentó mayores dificultades técnicas y económicas para su extracción rentable.
Este crecimiento diversificado cumple una función doble: sostener los niveles de producción en el corto plazo —compensando el declive natural de los pozos más antiguos— y generar conocimiento técnico sobre sectores del subsuelo mendocino que aún presentan incertidumbre geológica.
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La Base de Datos Geológica provincial reducirá tiempos de evaluación para nuevas inversiones.
Prensa gobierno de Mendoza
Tecnología para exprimir campos maduros
Uno de los pilares más destacados de la estrategia provincial es la expansión de los proyectos de recuperación terciaria. Estas técnicas —que incluyen la inyección de polímeros, surfactantes u otros fluidos desplazadores— permiten movilizar el crudo remanente que los métodos primarios y secundarios no logran extraer de forma eficiente.
Los proyectos de recuperación terciaria en Mendoza mostraron resultados positivos en distintas áreas, con un impacto concreto en tres dimensiones: incremento de reservas comprobadas, optimización de la extracción en campos maduros y mejora de la eficiencia general de los procesos productivos.
Este tipo de intervenciones resulta especialmente relevante en un contexto de declive, ya que permite maximizar el aprovechamiento de activos existentes sin necesidad de descubrir nuevos yacimientos. En términos económicos, la recuperación terciaria reduce el costo de reposición de reservas y extiende la vida útil de los campos, un factor decisivo para la rentabilidad de largo plazo de los operadores.
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Cuencas convencionales mendocinas: tecnología y nuevas perforaciones contra el declive natural.
Prensa gobierno de Mendoza
Información geológica como herramienta de inversión
Un factor habitualmente subestimado en el análisis del sector es el valor estratégico de la información geológica. Mendoza avanzó en el lanzamiento de una licitación para la consolidación de una Base de Datos Geológica provincial, orientada a reunir información histórica dispersa y transformarla en un activo accesible para inversores y organismos de planificación.
Esta iniciativa tiene un impacto directo sobre la producción convencional: reduce los tiempos de evaluación de proyectos, disminuye la incertidumbre técnica y facilita la toma de decisiones de inversión en áreas que, de otro modo, requerirían campañas exploratorias costosas antes de cualquier compromiso de capital.
La generación de datos se complementa con la digitalización y trazabilidad de los sistemas vinculados a la actividad extractiva, lo que mejoró los controles administrativos y aportó mayor transparencia al proceso de gestión de permisos y áreas concesionadas.
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Mendoza encontró la forma de mantener activa su producción convencional.
Prensa gobierno de Mendoza
Un modelo replicable frente al declive
El caso mendocino ofrece un esquema de respuesta ante el declive convencional que combina elementos técnicos, institucionales y de política pública. La duplicación de pozos, la expansión de la recuperación terciaria y la inversión en información geológica no son medidas aisladas: forman parte de una estrategia coherente que busca compensar el agotamiento natural con actividad deliberada y tecnología aplicada.
El desafío hacia adelante es sostener este ritmo en un contexto de costos operativos crecientes y precios internacionales volátiles. Pero los números de 2025 indican que, al menos por ahora, Mendoza encontró la forma de mantener activa su producción convencional mientras consolida el no convencional como eje del crecimiento futuro.