Según el informe anual de la International Gas Union (IGU), Argentina figura en el quinto puesto mundial en términos de capacidad aspiracional en etapa pre-FID, con 25,8 MTPA, y destaca además por contar con 15,2 MTPA en propuestas de proyectos FLNG. Esto le permite compartir un grupo selecto con grandes jugadores emergentes, pero todavía está lejos de los niveles de maduración que exhiben sus competidores directos. El proyecto más avanzado es el del consorcio Southern Enery, que prevé la llegada del primer buque licuefactor a Río Negro para 2027.
Cómo funcionó el mercado global del GNL en 2024
A nivel mundial, el comercio de GNL alcanzó un nuevo récord en 2024 al totalizar 411,24 millones de toneladas, un crecimiento del 2,4% (9,8 MT adicionales respecto a 2023). Este negocio conectó a 22 mercados exportadores con 48 mercados importadores. El incremento estuvo impulsado principalmente por la expansión de capacidad de licuefacción, así como por una mayor demanda de los consumidores en Asia y la necesidad de reponer inventarios en el hemisferio norte tras un invierno más frío que el de 2023.
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Asia consolidó su rol como el epicentro de la demanda global. China se mantuvo como el principal importador mundial de GNL, con un aumento de 7,45 MT que llevó sus compras a 78,64 MT anuales. Le siguieron Japón (67,72 MT) y Corea del Sur (47,01 MT), mientras que India se destacó como el segundo país con mayor crecimiento absoluto, con un incremento de 4,19 MT para alcanzar los 26,15 MT.
En conjunto, Asia y Asia Pacífico importaron 165,09 MT, y representaron el 68,8% del total global. Este crecimiento respondió a factores como olas de calor, aumento de la electrificación y condiciones de precios favorables en el mercado spot.
Europa: un mercado saturado
Mientras Asia traccionó el crecimiento, Europa enfrentó un fuerte retroceso. Las importaciones cayeron 21,22 MT, y quedaron en 100,07 MT, el volumen más bajo desde 2021. La baja demanda, los altos niveles de almacenamiento, y una mayor oferta de gasoductos, especialmente desde Noruega, redujeron la necesidad de importar GNL.
El Reino Unido lideró el descenso con una reducción de 6,48 MT, seguido por Francia (–3,75 MT), España (–3,49 MT) y Países Bajos (–2,98 MT). En línea con esta contracción, la tasa de utilización de las terminales europeas de regasificación cayó al 41%, frente al 73,8% de 2022, reflejando una baja actividad operativa.
En contraste, América Latina mostró un crecimiento en sus importaciones, con un aumento de 3,53 MT hasta alcanzar 12,95 MT. Brasil quintuplicó sus importaciones (2,9 MT), impulsado por la baja en generación hidroeléctrica, mientras que Colombia más que duplicó sus compras, alcanzando 2,1 MT. En África, Egipto volvió al mercado como importador con 2,66 MT, luego de recibir apenas un cargamento en 2023, afectado por una caída en su producción local.
Los mayores productores del mundo
La capacidad mundial de licuefacción de GNL aumentó en 6,5 MTPA en 2024, con un total de 494,4 MTPA. Este crecimiento se atribuye principalmente a la entrada en operación de nuevos trenes en Plaquemines LNG (EE. UU.) con 4,5 MTPA, Altamira FLNG (México) con 1,4 MTPA, y Congo Marine XII FLNG, con 0,6 MTPA.
Estados Unidos se mantuvo como el principal exportador mundial, con 88,42 MT vendidas (+3,89 MT), y una capacidad operativa de 97,5 MTPA. Le siguieron Australia (81,04 MT) y Qatar (77,23 MT), aunque este último redujo levemente sus volúmenes. Rusia y Malasia también aumentaron sus exportaciones, con 33,53 MT y 27,73 MT respectivamente.
En paralelo, se identificaron 1.121,9 MTPA de capacidad de licuefacción aspiracional en etapa pre-FID, concentrados principalmente en Norteamérica: EE. UU. con 366,9 MTPA y México con 54,2 MTPA. Este volumen refleja un futuro potencial importante, pero también una incertidumbre creciente: la aprobación de nuevos proyectos cayó en 2024 a su nivel más bajo desde 2020.
El mercado de GNL no solo se transformó en términos de volumen, sino también de estructura. En 2024, más del 50% de los contratos firmados fueron a 15 años o más, consolidando una tendencia hacia acuerdos de largo plazo frente a la inestabilidad del spot.